Ludwig Boltzmann, físico austriaco, nació en Viena el 20 de febrero de 1844, en una familia acomodada. Gracias a la herencia de un abuelo pudo estudiar en la Universidad de Viena, se doctoró en 1866 bajo la tutela de Joseph Stefan y comenzó a trabajar como su ayudante en el estudio de la pérdida de energía de los cuerpos muy calientes. Años después estableció la Ley Stefan-Boltzmann sobre la radiación total de un cuerpo negro.
Fue pionero de la “mecánica estadística” cuando, en los años 70 publicó varios artículos y planteó que la segunda ley de la termodinámica podía explicarse mediante la aplicación de métodos probabilísticos a la mecánica, que el movimiento e interacción de los átomos configuran las propiedades macroscópicas de la materia y que su estado de equilibrio se debe a que ese es el estado atómico abrumadoramente más probable.
Determinó la equipartición energética del átomo (Ley Maxwell-Boltzmann) y derivó la ecuación relativa a los cambios en dicha distribución, causados por las colisiones atómicas (expresión matemática de la entropía).
Fue una época de duras disputas entre atomistas y negacionistas del átomo, por lo que el trabajo de Boltzmann fue frecuentemente atacado. No obstante, el negacionista Max Planck terminó aplicando el método probabilístico para resolver el problema del espectro del cuerpo negro, y se convirtió en un firme defensor de las ideas de Boltzmann. Abrió camino a la termodinámica del no-equilibrio y al desarrollo de la mecánica cuántica.
Fue académico, impartió cátedras de matemáticas, física e historia y filosofía de la ciencia en Graz y Viena, dictó conferencias en Berkeley y Stanford (EEUU) y publicó sus conferencias acerca de la mecánica y otros tratados científicos.
Miembro de varias academias y acreedor de distinciones, sus drásticos altibajos anímicos lo llevaron al suicidio en Triestre, el 5 de septiembre de 1906.

