En los últimos años, sucesivos estudios han mostrado que es posible almacenar información digital en el ADN, de manera análoga a una unidad de almacenamiento externo (p.e. memorias USB o tarjetas SD). Una investigación reciente ha dado un paso más allá al insertar secuencias de ADN que codifican datos binarios en células bacterianas vivas, las cuales fueron capaces de preservar la información en sucesivas generaciones. ¿Qué significa este nuevo avance?
ADN e información digital
De por sí, el ADN es una molécula que almacena información hereditaria necesaria para la vida. Esta información está codificada a partir de combinaciones de sus cuatro bases nitrogenadas -adenina (A), guanina (G), citosina (C) y timina (T)- distribuidas en dos cadenas. En la era digital, este diseño biológico se presenta como sumamente atractivo para convertirse en la próxima generación de almacenes universales de datos.
Dicho atractivo se debe a su capacidad de almacenamiento de alta densidad, la cual permitiría almacenar el equivalente a 10 películas completas en el volumen de un grano de sal[1]. Además, destaca su estabilidad a largo plazo, incluso en ambientes hostiles, la cual podría superar los 500 años. Por último, se espera que el interés en el ADN siga creciendo en el tiempo, con lo cual las tecnologías necesarias para codificar y decodificar información genética sean más baratas y poderosas con el tiempo.
En la última década, el almacenamiento de datos en ADN ha progresado gracias al avance de algoritmos que optimizan la codificación y decodificación de datos digitales binarios (compuestos por 0s y 1s) en combinaciones de secuencias de bases nitrogenadas. En otras palabras, a través de algoritmos que traducen patrones de 0 y 1 en patrones de A,G,C y T y viceversa. Este procedimiento ha sido realizado con procedimientos de síntesis química o enzimática de cadenas de ADN realizados in vitro, usualmente con tejidos de animales muertos.
¿Cuál es la innovación?
En este contexto, investigadores de la Universidad de Columbia han desarrollado un procedimiento que permite codificar datos digitales en el genoma de células vivas a través señales eléctricas[2]. Este procedimiento, denominado “registro de datos in vivo por estimulación eléctrica” (Drives, por sus siglas en inglés), consiste en usar señales eléctricas para modular biomoléculas y sensores redox en las células[3]. Concretamente, estos investigadores lograron codificar 72 bits de datos para escribir el mensaje “Hello World!” -frase ampliamente utilizada en los manuales de programación para principiantes- en el genoma de la bacteria E.Coli directamente desde una computadora.
En experimentos sucesivos estos científicos encontraron que el mensaje codificado pudo ser recuperado (‘leído’) después de que la bacteria se multiplicó. Esto ocurrió incluso después de haber mezclado a la bacteria E.Coli portadora del mensaje con microbios de tierra regulares. Por tanto, concluyeron que su técnica de almacenamiento permite mantener y proteger la información a través de varias generaciones de células vivas habitando en espacios naturales abiertos.
Aun a pesar de las limitaciones reconocidas por los propios investigadores (a saber, el control de potenciales mutaciones que degraden el mensaje original y la pequeña cantidad de información codificada), este estudio sienta las bases para el avance del almacenamiento de datos en el ADN de organismos vivos y la comunicación directa con células a través de dispositivos electrónicos.
Conclusiones
Estamos todavía lejos de que el ADN de organismos vivos se convierta en una tecnología de almacenamiento de datos de uso común, sin embargo, se ha dado un paso importante y firme en esta dirección. Este sería un intento más del ser humano por utilizar la biología como una extensión de su tecnología, de manera análoga al desarrollo de cyborgs humanoides reseñado en otras entregas[4].
Ahora bien, cabría preguntarse también si acaso dentro de todo ADN, y especialmente el humano, existen mensajes codificados a voluntad por algún otro ser. ¿Podríamos encontrar mensajes ocultos dentro del ADN no codificante[5] (popularmente llamado “basura”), cuya función no terminamos de comprender? Estudios como el presentado sugieren que es posible intervenir el ADN de organismos vivos a través de pulsos electromagnéticos para codificar información no esencial para la vida.
FUENTES CONSULTADAS 1 https://tinyurl.com/yxgygxle 2 https://tinyurl.com/y45hcyl8 3 https://tinyurl.com/y5wzcokl [1] https://upaninews.com/neuralink-mas-ciencia-sin-conciencia/ [1] https://tinyurl.com/y3y2nz8d


Ahora con el ADN sabemos como se fue expandiendo la población, los diferentes grupos migratorios y de donde provenían, el recorrido terrestre de los pueblos originarios, por ejemplo los polinesios en América del sur, en Chile en Concepción se encontraron huesos de gallina polinésica, lo cual evidencia que llegaron navegando y en isla Mocha restos humanos, la deriva génica y cuellos de botella en la dinámica de poblaciones es un gran avance para registros bioestadísticos de evolución y desplazamiento humano desde la perspectiva arqueológica y /o antropológica.
ONS!
Qué susto. Creo que ni Foucault imaginó los alcances de su panóptico!! Hacia dónde continuamos yendo?
Wou, y la mayoría de los seres humanos ajenos a todo esto!!!!!
Wow, me da un poco de escalofríos estos «descubrimientos» y un poco sombrío mirar a dónde camina la humanidad. Gracias por esta publicación.