Se conoce como biometría al estudio para el reconocimiento inequívoco de personas basado en uno o más rasgos conductuales o físicos intrínsecos, que no mecánicos.
En las tecnologías de la información, la “autentificación biométrica” o “biometría informática” es la aplicación de técnicas matemáticas y estadísticas sobre los rasgos físicos o de conducta de un individuo, para su autenticación, es decir, “verificar” su identidad.
Las huellas dactilares, la retina, el iris, los patrones faciales, de venas de la mano o la geometría de la palma de la mano, representan ejemplos de características físicas (estáticas), mientras que entre los ejemplos de características del comportamiento se incluye la firma, el paso y el tecleo (dinámicas). Algunos rasgos biométricos, como la voz, comparten aspectos físicos y del comportamiento.
Según un estudio de IBM, la biometría y la autenticación multifactorial son las opciones de seguridad preferidas. El 75 % de los encuestados usa herramientas biométricas de identificación y autenticación, frente a un uno de cada tres que emplea contraseñas complejas. Es probable que la alta proporción de las primeras sea el resultado de la influencia directa de la composición de la muestra de los encuestados, respaldada por la alta distribución de productos de Apple. Sin embargo, el uso de la contraseña es cosa del pasado y es una clara tendencia.
Primeros indicios
Su primer uso conocido se remonta a la Antigua Babilonia, donde los reyes firmaban las tabletas de arcilla grabando las yemas de sus dedos antes de cocerlas. Más tarde, en China, durante la Dinastía Tang en el año 650 de nuestra era, se estableció que, para divorciarse de una mujer, el marido debía exponer siete motivos y firmar el documento con las huellas dactilares.
Un explorador y escritor que respondía al nombre de Joao de Barros escribió que los comerciantes chinos estampaban las impresiones y las huellas de la palma de las manos de los niños en papel con tinta. Los comerciantes hacían esto como método para distinguir entre los niños jóvenes. También en la India se empezó a emplear pronto esta marca en documentos legales.
Antropometría
En Occidente, inicialmente, la identificación de personas se basaba simplemente en la «memoria fotográfica» hasta que Alphonse Bertillon, jefe del departamento fotográfico de la Policía de París, desarrolló el sistema antropométrico o antropometría (también conocido más tarde como Bertillonage) en 1883. Éste era el primer sistema preciso, ampliamente utilizado científicamente para identificar a criminales y convirtió a la biométrica en un campo de estudio. Funcionaba midiendo de forma precisa ciertas longitudes y anchuras de la cabeza y del cuerpo, así como registrando marcas individuales como tatuajes y cicatrices.
Con rigor científico elaboró la metodología necesaria para el registro y comparación de todos los datos de los procesados. Aplicó en 1884 este procedimiento para identificar a 241 delincuentes múltiples por lo que su procedimiento ganó enorme prestigio y fue rápidamente adoptado en Europa y Estados Unidos. El sistema de Bertillon fue adoptado extensamente en occidente hasta que aparecieron defectos en el sistema – principalmente problemas con métodos distintos de medidas y cambios de medida.

Mayor rigor científico
La primera aproximación científica al uso de las huellas dactilares como identificador biométrico fue publicada en 1880 en la revista científica Nature por un médico británico llamado Henry Faulds, cuando se encontraba trabajando en el Hospital Tsukiji de Tokio.
Acompañando a un amigo a una excavación arqueológica, Faulds notó que se podían identificar las delicadas impresiones dejadas por artesanos en fragmentos antiguos de cerámica. Examinando sus propias huellas y las de sus amigos, se convenció de que los patrones eran únicos a cada individuo. Tiempo luego de realizar dichas observaciones, el hospital donde trabajaba fué asaltado y la policía local arrestó a un miembro del personal al cual Faulds consideraba inocente.
Determinado a demostrar su inocencia, comparó las huellas dejadas en la escena del crimen con las del sospechoso y encontró que eran diferentes. Ante la fuerza de dicha evidencia, la policía acordó liberar al sospechoso. Faulds propuso un método para catalogarlas destacando dos grandes ventajas:
En un intento por promover la idea de la identificación por huella dactilar, pensó en la ayuda del notorio naturalista Charles Darwin, quien no se mostró interesado en trabajar sobre dicha idea pero le puso en contacto con su primo, el antropólogo Francis Galton, quien la reenvió a la Sociedad Antropológica de Londres. Cuando Galton retornó al asunto, ocho años después, prestó poca atención a la carta de Faulds. Como resultado de este intercambio han surgido controversias sobre quién fué el inventor del registro forense de huellas.
En sus laboratorios antropológicos, Galton elaboró más de 8000 conjuntos de huellas dactilares y sus estudios sobre las minucias en las impresiones proveyeron la información suficiente para elaborar una prueba estadística de que las mismas son únicas.
En 1892, Francis Galton publicaba su obra Fingerprints («huellas dactilares» en inglés) el que sería el sistema de clasificación definitivo. La aparición de este método de identificación por huellas digitales dejaría de lado el uso de la antropometría.
Ivan Vučetić desarrolló y puso en práctica el primer sistema eficaz de identificación de personas por sus huellas digitales. Los 40 rasgos propuestos por Galton para la clasificación de las impresiones digitales fueron analizados y mejorados por el investigador de la Policía de la provincia de Buenos Aires Juan Vucetich, a quien el Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires Guillermo Núñez, le había encomendado sentar las bases de una identificación personal confiable.
Vucetich usó inicialmente 101 rasgos de las huellas para clasificarlas en cuatro grandes grupos. Logró luego simplificar el método basándolo en cuatro rasgos principales: arcos, presillas internas, presillas externas y verticilos. En base a sus métodos, la policía bonaerense inició en 1891, por primera vez en el mundo, el registro dactiloscópico de las personas. En el año 1892 hizo por primera vez la identificación de una asesina, en base a las huellas dejadas por sus dedos ensangrentados (en particular por su pulgar derecho) en la escena del crimen de sus dos hijos, en la ciudad de Necochea.
La misma, de nombre Francisca Rojas, había acusado de los asesinatos a un vecino. El método fue detalladamente presentado en sus escritos Instrucciones Generales para el sistema antropométrico e impresiones digitales, Idea de la identificación antropométrica (1894) y Dactiloscopía comparada presentado en el Segundo Congreso Médico de Buenos Aires (1904).
El último trabajo recibió premios y distinciones en todo el mundo y fue traducida a los principales idiomas. Luego de más de un siglo de su implantación —aunque han variado sustancialmente los métodos de relevamiento, archivo y comparación— la identificación de huellas dactilares todavía se basa en los cuatro rasgos finalmente elegidos por Vucetich.

Hoy
En el presente la biométrica viene teniendo una aplicación muy amplia, tanto que puede encontrarse no solo en áreas de alta seguridad sino en hogares, vehículos, celulares, cajas fuertes de uso personal y computadoras portátiles. El método más difundido es sin duda el de la huella dactilar, pero también son cada vez más comunes los de reconocimiento por otras características físicas o de comportamiento.
Lamentablemente este recurso tan valioso que nos permite una mayor seguridad y verificar información de manera casi instantánea, se viene manipulando con fines comerciales, mediante el estudio de nuestros gestos mientras estamos viendo nuestro teléfono celular.
Esto se ha hecho crucial para las marcas y redes sociales a la hora de identificar si lo que nos están mostrando y ofreciendo es de nuestro agrado o no. Mediante diversos algoritmos se van registrando nuestros gestos asociándolos con estados de ánimo, gustos, etc; con la única intención de que permanezcamos más y más tiempo en su espacio. Parecía que nos van llevando dentro de un espiral de alineamiento y control hacia un confinamiento virtual con completa desconexión de nuestro entorno, de nuestros vínculos, pero por sobre todo, de nuestro Ser.
Fuentes https://recfaces.com/es/articles/tendencias-biometricas-2020 http://es.wikipedia.org/wiki/Identificación_biométrica http://es.wikipedia.org/wiki/Discusión:Biometría http://en.wikipedia.org/wiki/Henry_Faulds http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Vucetich http://galton.org/ Fotos: https://bit.ly/2Kh7yzq

