Somavar, el día de Soma; la Luna. Los lunes son el día de la semana consagrado al señor Shiva. Millares de templos celebran ese día la Ceremonia conocida como Shiva Puja / Rudra Abhishekam; que consiste en Bañar al Lingam y ofrendarle los 5 elementos conocidos como Panchamrita: leche, yogurt, ghee, miel y azúcar.
En todo sacrificio védico (Yagna), a la ofrenda se le conoce como soma. De cualidades femeninas, acuosas, la Luna está asociada al magnetismo que controla y regula las mareas oceánicas, marítimas y emocionales. Las fluctuaciones mentales tienen una profunda relación con las fases de la luna: nueva, creciente, llena o menguante. Asimismo, los eclipses, cuando la Luna se ve afectada por la interposición del planeta entre el Sol y ella, lo que disminuye su reflectancia en su apogeo esplendoroso; llegando a teñirse de Sangre en ocasiones. Una quincena después, a modo de venganza, se interpondrá ella entre la tierra y el Sol, llegando incluso a bloquear por completo el disco solar. Fenómenos que ocurren un par de veces, cada 6 meses, durante el transito del Sol por los 12 signos zodiacales.
Chandra, como también se le nombra a la Luna en la cosmovisión védica, tiene estatus divino (Deva). Siendo su devenir de una peculiaridad muy simbólica, que nos ilustra mucho de lo que sucede en nuestro hogar encarnacional. Por ser su satélite, y generar un fuerte magnetismo gravitatorio gracias a su cercanía y la masa que posee. No siempre tuvo las características que actualmente se le atribuyen.
Fue, en el principio de las Eras registradas en las memorias de este sistema, un Dios de una hermosura deslumbrante. Tanto, que Tara, la esposa de Brihaspati (Júpiter); el Gurú de los Dioses, se enamoraría perdidamente de Chandradev y se fugaría con él. Engendrando un hijo suyo, Budha (Mercurio).
Esta cadena de eventos desataría una serie de infortunios, desencadenados por las maldiciones de Brihaspati. A Chandra le cayó la peor de las maldiciones del adharma, por haber tenido relaciones adúlteras con la esposa de su Gurú. Tara es obligada a volver con Brihaspati, quien no soporta criar al hijo de Chandradev y pide que le sea devuelto a su verdadero padre, no sin antes proferirle la maldición de su neutralidad: ni masculino ni femenino.
A pesar de estar maldito por la traición a su Gurú, Chandradev se casa con las 27 hijas de Daksha Prajapati, hijo de Brahma. Las 27 esposas de Chandra, son las estrellas por las cuales transita la Luna durante su periplo zodiacal. Conocidas como Nakshatras, estos asterismos o mansiones lunares dotan de una cualidad única al nativo que nace bajo su influencia. La energía lunar es modulada por la frecuencia vibracional de la estrella que se alinea con ella.
De sus 27 esposas, la favorita de Chandradev es Rohini, por su belleza y su capacidad de amar a Budha, el hijo que tuvo con Tara. Sólo ella y Krittika se hacen cargo de la crianza y los cuidados de Budha, por lo que Chandra tiene especial afecto por ellas. Pero es con Rohini con quien desarrolla un romance cósmico de tal magnitud que engendraría a la dinastía de reyes lunares de los cuales Krishna sería el príncipe más ilustre.
Estos amoríos de Chandra con Rohini, despertarían los celos de las otras 26 esposas; quienes al sentirse abandonadas por Chandra, irán a quejarse con su Padre. Daksha, al darse por enterado de que Chandra había roto la promesa de amarlas y atenderlas a todas por igual; maldijo a Chandra a que sufriera una lenta enfermedad que decimara su brillo y belleza.
Desesperado y casi al borde de la extinción, Chandra acude a Brahma. Ruega al creador que levante la maldición que le ha propinado su hijo Daksha. “No hay nada que yo pueda hacer, rompiste una promesa; no puedo ir contra la Ley”. Esa fue la respuesta de Brahma. Sin embargo: “Ríndete ante Shiva. Sólo Él, en su infinita compasión, podrá asistirte”.
Brahma le recomienda recitar el Mahamrityunjaya Mantra. Chandra se sumerge de lleno en profundo tapasya de Mahamrityunjaya hasta que Shiva, conmovido por la devoción de Chandra, le ofrece su Darshan en MahaShivaratri. Lo toma, menguante, casi sin fuerzas y se lo instala como una corona en su cabeza. Desde ese momento a Shiva se le conoce como Chandrashekara: “El que lleva a la Luna como una corona”.
Mahadev le dice que no puede levantar la maldición de Daksha, pero le ofrece un Lila. Por ser Mahakal, Señor del Tiempo; puede hacer que su maldición se cumpla durante los primeros quince días (Krishna Paksha), luna menguante. Pero que a partir del decimosexto día su brillo aumentaría (Shukla Paksha), luna creciente; hasta alcanzar su refulgencia completa (Purnima), luna llena.
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