Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, monje y ensayista español, nació el 8 de octubre de 1676 en Casdemiro, Orense, en el seno de una familia ilustre de antiguo linaje. A los 12 años ingresó en la Orden Benedictina del monasterio San Julián de Samos.
Se consagró al estudio y fue Maestro General de su Orden, estudió en la Universidad de Salamanca, fue docente en esta y otras instituciones de Galicia y León, y profesor de Teología en la Universidad de Oviedo (1709), donde vivió dedicado a estudiar, enseñar y escribir.
En 1725 inició la publicación de sus “discursos”, ensayos que abordaban gran variedad de temáticas científicas, médicas, humanísticas y teológicas. Obtenía los conocimientos actualizados en España, Europa y América, y entre los autores más citados en sus obras están Bacon, Newton, Descartes, Malebranche y Locke.
En la línea de la Ilustración, se propuso erradicar los “errores comunes”, es decir, supersticiones y creencias, al convertirse en un gran divulgador de los saberes avanzados. Utilizó un lenguaje llano y evitó la retórica y palabras en otros idiomas. Se inclinó por el empirismo, flirteó con el eclecticismo y el escepticismo, y abogó por la razón y la observación documentada.
Fue moderno en estética adelantándose al Romanticismo y también fue defensor de las mujeres, cuestionó la misoginia, defendió la igualdad intelectual, su dignidad moral y su derecho a acceder a la educación y a la alta cultura.
Sus obras esenciales, “Teatro [panorama] Crítico Universal” (9 volúmenes, 1726-1740) y “Cartas Eruditas y Curiosas” (5 volúmenes, 1742-1760), recibieron críticas virulentas de frailes tomistas y escolásticos, y fueron defendidas, entre otros, por Fernando VI al dictar un Real Decreto prohibiendo los ataques.
Considerado importante filósofo español del siglo XVIII y pionero del ensayo y del feminismo españoles, falleció el 27 de septiembre de 1764 en Oviedo.

