María Blanchard, pintora española, nació en Santander, Cantabria, el 6 de marzo de 1881, en el seno de una familia pequeño burguesa y culta. Debido a una caída que sufrió su madre estando embarazada, nació con una malformación en la columna que marcó su vida por las humillantes experiencias sufridas.
Sus padres la alentaron a estudiar pintura y en 1903 se fue a Madrid instruyéndose con Sala, Sotomayor y Benedito. En 1906 debutó en la exposición de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y recibió dos becas para continuar formándose en París, donde aprende sobre la libertad del color y la expresión.
En España gana medallas en las Exposiciones Nacionales con “Los primeros pasos” (1908) y “Ninfas encadenando a Sileno” (1910). En 1915 participa con la “Venus de Madrid” en la Exposición de Pintores Íntegros, causando gran escándalo entre académicos. De regreso en París asiste a la Academia Vassilief y se enamora del cubismo, corriente a la que se incorpora, conoce a Picasso y a Juan Gris con quien entabla una larga amistad.
Su estilo destaca por el tratamiento del color y ella por ser la única mujer que hace cubismo analítico. Fue reconocida y elogiada por sus contemporáneos, y para algunos fue la mejor y más genuina representante de esta corriente. Aún con influencia cubista, pasa al arte figurativo, con cierta dureza, inquietante y uso colores oscuros (“Mujer frente al espejo”, 1922). “La comulgante” es un éxito en el Salón de Independientes en 1920. También exhibió su obra en Bruselas, Brasil y Santander.
En 1927 muere su amigo Juan Gris, cae en una depresión y pasa por una crisis religiosa. Enferma de tuberculosis y muere el 5 de abril de 1932.

