Mary Wigman, bailarina y coreógrafa alemana nacida como Karoline Sophie Marie Wiegmann el 13 de noviembre de 1886 en Hannover, primogénita de una familia comerciante, acomodada. Vivaz y aventurera tuvo una infancia feliz llena de lecturas y de música. Mientres recibía su educación media, asistió al Conservatorio de Hannover donde aprendió piano y canto. Más tarde estudió inglés y francés en Inglaterra y Suiza.
Aquí conoce a Émile Jacques-Dalcroze, educador musical a través del movimiento, y decide seguir ese camino. Tras la negativa materna, se muda a Hellerau donde el músico acababa de abrir una escuela y se graduó en gimnasia rítmica (1912). Continuó su formación con el coreógrafo y teórico de la danza Von Laban de quien fue asistente.
Debutó en Munich (1914) presentando las piezas “Lento” y “Baile de brujas”, con coreografías propias de intensidad dramática y movimientos retorcidos, altamente disruptivos. Realizó una gira con gran aceptación en Hamburgo y Dresde, ciudad en la que fundó su propia escuela (1920) y a la que asistieron grandes talentos que difundieron su enfoque danzístico en Europa y EEUU.
Para Wigman la danza es un vehículo de expresión de los sentimientos con énfasis en la exteriorización más que en las formas. Trabajó profundamente con la gestualidad, utilizó máscaras para acentuar la expresión facial e incorporó la improvisación. Los movimientos son libres, basados en las nociones de tensión-relajación, caída-recuperación y la quietud como potencial de movimiento. El espacio no es un recipiente sino aquello en lo que el bailarín se proyecta. Muchas de sus coreografías excluyen la música o utilizan solamente percusión.
Publicó varias obras entre las que destaca “El lenguaje de la danza” (1930), filosofía y enfoque de la danza contemporánea. Por esta obra y su trayectoria, es considerada la precursora de la danza expresionista y de la danza contemporánea.
Falleció el 19 de septiembre de 1973 en Berlín Occidental.

