Conocida como Policarpa Salavarrieta, heroína colombiana de la independencia, su nombre, lugar y fecha de nacimiento son inciertos. Se acepta que nació el 26 de enero de 1795 en San Miguel de Guaduas, Cundinamarca, en una numerosa familia acomodada, más no hidalga, gracias a sus prósperas actividades agrícolas y comerciales.
En 1797 se mudaron a Bogotá, el padre, la madre y dos hermanos murieron por una epidemia de viruela en 1802, el resto de la familia se dispersó. Catarina, la hermana mayor, regresó a Guaduas con Policarpa y Bibiano, los hermanos menores, habitaron en casa de su madrina hasta que se casó y se mudó con lo niños.
Policarpa estudió en el Convento de La Soledad y trabajó como costurera. Guaduas era un paso obligado entre Bogotá y el río Magdalena y así se enteró de la caída de la Primera República y la reconquista española. Su cuñado, Bibiano y su novio Alejo Sabaraín se incorporaron a la causa patriota, y Policarpa también.
En Bogotá se involucró en espionaje trabajando como costurera en las casas señoriales donde escuchaba sobre los realistas: nombres, número, movimientos, armamento y órdenes. Conocida como La Pola, también recibía y enviaba mensajes, compraba materiales y reclutaba jóvenes, haciéndose prácticamente indispensable.
Después de ser soldado, Sabaraín también se incorporó al espionaje, pero el sistema de informantes realista llegó a él. En septiembre de 1817 es capturado, encontrando en su poder listas de realistas y patriotas que La Pola le había entregado, hallazgo que los llevó directamente a ella y, en noviembre, fue apresada escapando, a unas cuadras de su casa.
Junto a Sabaraín y otros patriotas fue condenada. Maldijo sin descanso a los españoles y, aún agotada y sedienta rechazó una copa de vino: “No aceptaría ni un vaso de agua de mis enemigos”. Fueron ejecutados el 14 de noviembre de 1817, en la Plaza Mayor (Plaza Bolívar) de Bogotá.

