El efecto Zeigarnik se descubrió por una simple observación de cómo los camareros recordaban más fácilmente los pedidos que no han sido entregados que aquellos que ya fueron cancelados por el comensal. Esta idea, más posteriores experimentos, demostraron la tendencia de las personas a recordar más aquellas tareas inconclusas o pendientes, que las que ya se realizaron.
Seguramente hemos experimentado en más de una ocasión, cómo nuestros pensamientos continúan dando vueltas alrededor de una tarea que no pudimos concluir, más cuando le damos un alto interés y es importante para nosotros su finalización. Así nuestra cabeza continúa trabajando en una solución facilitando el recordar aquello en lo que se venía haciendo. Sin lugar a duda el trabajo inacabado ejerce en el continuo una influencia en nosotros.
La psicóloga rusa Bliuma Zeigárnik (1900-1988), descubridora del efecto, sugiere que no completar una tarea crea tensión cognitiva subyacente. Esto se traduce en un mayor esfuerzo mental y ensayo con el fin de mantener la tarea a la vanguardia de la conciencia. Una vez completada, la mente es entonces capaz de dejar de decantar estos esfuerzos.
Ahora la pregunta es ¿Qué hacer con ello? ¿Cómo podemos llevar a nuestro favor el hecho inevitable de seguir pensando en aquello que no hemos terminado? La decisión depende de cómo lo afrontamos y si tenemos control y decisión propia sobre aquello que estamos haciendo. Si nos encontramos desorganizados y hay una aprensión por terminar la tarea ya sea por la obligación de una fecha u hora límite, el efecto Zeigárnik nos jugaría en contra, ya que sólo nos generaría más ansiedad y estrés sabiendo que en el momento no se puede seguir con la tarea que está pronto a caducar su entrega esperada.
Por otro lado, si consciente y programadamente decidimos detener una tarea a mitad de camino, vamos a poder notar el efecto positivo de Zeigárnik. Cuando asumamos otra tarea vamos a notar cómo, de forma automática, nuestro pensamiento va a seguir trabajando en la que está pendiente y va a poder retener más fácilmente la información que necesitamos de allí. Puede ser que no se llegue a la solución o tal vez se pueda apuntar ideas que más adelante cuando se retome podría ser validada, pero en sí, desde un estado más sosegado, podrás darle el receso justo y equilibrado necesario para asentar la información y descansar de forma pasiva la mente hasta retomar la actividad.
En el mundo de la publicidad sirvió para inspirar ciertas técnicas basadas en el suspense asociado a una marca o producto: se empezaron a crear piezas publicitarias basadas en una historia que se presenta a trozos, como por fascículos, para hacer que los potenciales clientes memoricen bien una marca y transformen el interés que sienten por saber cómo se resuelve la historia por interés en el producto que se ofrece. En las historias de ficción, ya sea en los libros o en las series de televisión, buscan capítulo a capítulo generar este efecto, que es el que más atrae para poder fidelizar personas.
Así como este efecto ha sido utilizado en varios ámbitos, el espiritual no se queda por fuera. Cuando decidimos trabajar directamente en algún patrón kármico complejo, normalmente esto puede tardar varios meses o incluso años en poder notar una sanación y transformación definitiva. Si nos empecinamos, obsesivamente, en querer resolver el patrón vamos a perder el equilibrio mental que se necesita, y la sana disciplina para poder gradualmente generar la transformación.
Si usamos el efecto Zeigárnik, seríamos conscientes de hacer pausas deliberadas a mitad del proceso, diariamente de ser posible, e incluso periodos más largos si nos sentimos abrumados por la dificultad del proceso. Así podemos mantener activo en un segundo plano el trabajo que estamos haciendo y aprovechamos para poder memorizar a largo plazo la información que vayamos pudiendo rescatar de nuestro trabajo interno, reconociendo y aceptando contenidos descubiertos o momentos del pasado importantes para nuestra sanación o reflexiones de peso para tomar decisiones entre muchos otros. De esta manera podremos llevar de forma más equilibrada nuestro proceso de sanación y utilizar este efecto a nuestro favor.


Muchas Gracias.!
Cada proceso forma parte de aquel conocimiento que aún desconocemos. Gracias por tan excelente información.
Que descubrimiento fue para mi el el effecto Zeigarmik, que ignorante y inconciente soy en todos los ambitos