Pedro Pablo Rubens, pintor neerlandés, nació el 28 de junio de 1577 en Siegen, Wesfalia, en una familia que huyó de Amberes por la persecución religiosa. Gozó de una educación privilegiada iniciada por su padre, abogado instruido en Roma, seguida por el estudio de gramática, retórica, latín y griego. En los 90 se formó como pintor, principalmente con Otto van Veen.
Hablaba varios idiomas y su proceder clasista y devotamente católico, le permitió desenvolverse con facilidad en los ambientes cortesanos y aristocráticos. En 1600 se trasladó a Roma donde se impregna de Tiziano, Tintoretto, Miguel Ángel y Rafael. Obtiene reconocimiento y en poco tiempo comienza a trabajar en la corte del duque de Mantua.
A lo largo de su prolífica carrera sirvió, no solo como pintor, sino como emisario y embajador para propósitos diplomáticos. Prestó sus servicios a los virreyes de los Países Bajos, a los reyes españoles Felipe III y Felipe IV, al rey británico Carlos I y a la madre de Francia María de Médici. Recibió innumerables encargos eclesiásticos para basílicas y catedrales, así como de la aristocracia en distintos países, todo lo cual consolidó su posición artística, económica y social en Europa.
También realizó diseños de estampas y tapices, esculturas y otros objetos decorativos, e inclusive diseño arquitectónico. Los temas principales son el religioso y el mitológico, el retrato exaltando al sujeto y los paisajes, su estilo desbordante y sensual muestra gran influencia clásica greco-romana.
Sus obras se hallan en palacios y museos europeos, siendo El Prado de Madrid el que conserva la colección más importante. Algunas de sus obras son “La adoración de los Reyes Magos”, “La elevación de la cruz”, “Descendimiento de Cristo” y “Las tres Gracias”.
Su admirador Delacroix lo calificó como “El Homero de la pintura”.
Falleció el 30 de mayo de 1940 en Amberes.

