La familia es un grupo de individuos que funcionan como un sistema. Cada miembro es una parte de ese sistema, que motivará su funcionamiento, interacciones y fines mediante un conjunto de reglas no escritas, pero conocidas y -en el mejor de los casos- aceptadas por todos sus miembros. Para que el sistema funcione y se mantenga en cierto equilibrio, son necesarias estas reglas que nuclean y cohesionan el funcionamiento común.
Lo que normalmente ocurre es que alguno de los miembros no acepta estas reglas, las cuestiona y sigue otras pautas de conducta e interacción. Esto genera un desequilibrio dentro del sistema familiar y los demás miembros puede que vean estas actitudes como una amenaza, tendiendo a cuestionar, criticar y reprimir a este miembro.
A estos “rebeldes” se los conoce como la oveja negra de la familia. Esto implica ser el diferente dentro de un grupo familiar homogéneo. Las diferencias de las ovejas negras de la familia, generalmente no son bien vistas ni compartidas por el resto de los familiares, es más, se los considera desobedientes, ya que no se adaptan ni siguen las costumbres familiares establecidas.
Es esa persona que no ha seguido con la tradición familiar, que no comparte los mismos gustos e intereses y, sobre todo, que se atreve a defender sus creencias y valores. Sobre esa persona frecuentemente los demás tienden a proyectan sus culpas hasta convertirle en el “chivo expiatorio”. Este fenómeno se da tanto en la familia como dentro de otros grupos sociales.
Todos hemos escuchado alguna vez decir “es la oveja negra de la familia”, refiriéndose, en forma negativa, a alguien por ser diferente al resto. Pero pocas veces pensamos que eso podría ser también algo positivo.
La psicóloga española Valeria Sabater explica que la persona que se rebela no es mala. Solo es diferente: ha aprendido a esquivar las piedras, a pensar de otro modo, y siempre ha sabido cuál dirección tomar, no como el rebaño.
Henri Tajfel, psicólogo social británico, conocido por su trabajo pionero sobre los aspectos cognitivos del prejuicio, acuñó el término “el efecto oveja negra”.
Dice que se ejercen más críticas y presión psicológica sobre los miembros del propio grupo que en aquellos que nos rodean. La pertenencia a un contexto social, en algunos casos, va de la mano de la dominancia y el control.
Lo interesante de estos miembros rebeldes, es que en verdad son los encargados de mostrar lo que nadie quiere ver, son los responsables de manifestar el cambio necesario de los patrones familiares obsoletos que no responden a la ley de amor y evolución.
Por el contrario de lo que se piensa, estas ovejas negras, de manera consciente o inconsciente, vienen a proponer un trabajo profundo dentro de ese sistema. El trabajo necesario que nos acercará a la sanción del núcleo familiar, haciendo cumplir de esta forma el propósito único de esa asociación kármica, y de una forma u otra haber ganado más amor.
Fuentes consultadas: https://udep.edu.pe/hoy/2020/04/el-efecto-oveja-negra/ https://escuelaconstelacionesfamiliares.com/ovejas-negras-de-la-familia/ https://rinconpsicologia.com/efecto-oveja-negra-la-oveja-negra-no-es/ https://origenyenergia.com/2020/04/las-ovejas-negras-bert-hellinger/


Incluimos oveja negra; resaltado y en negrilla, a las condiciones mentales? Entre otros?
O somos los otros para ellos las ovejas negras?
Quién es la «piedrea en el zapato de quién?
Me encanta pensarlo de esa manera, porque ya no tendríamos excusa para segregar, señalar y creernos con libertad y permiso de relegar.
Wow
Yo soy oveja negra, no me he casado y no tengo hijos, en mi casa había alcoholismo y yo no bebo. Gracias
Una sorpresa el rol de oveja negra en el núcleo familiar. Muy de acuerdo. Me pregunté si yo había jugado en algún momento ése rol en mi familia, pero creo que fuí diferente en algunos aspectos de la educación familiar.
De todas formas, agradezco mucho la oportunidad para meditar desde la activa observación de mi conforme transcurría la lectura del artículo.
Bien logrado despertar otras realidades de nuestro Ser.
ONS.
Hermoso texto querido amigo. Comparto plenamente tu sentir y me he sentido identificado no sólo en lo que respecta al ámbito familiar sino también en lo social. Gran abrazo!
Muy bueno!!!!!!!! 🙂
Bueno también genera dolor, de algún modo a veces nuestro ejemplo no es suficiente, alcanzar ese equilibrio entre la ética espiritual y dejar que cada alma siga su camino y no juzgar el estado evolutivo de cada alma, pasa que a veces duele cuando comen carne, bueno a mi me dan pena los animales pero hay que recalcar que de algun modo tenemos parentesco debido al karma familiar, un eslabón de las interminables encarnaciones nos une y si se sufre deberiamos cuestionarnos ¿que hice para merecer un padre/madre/hermano(a) asi? O hacerse el desentendido y juzgar la tendencias enraizadas sexuales familiares y tratar de obviar que lo que tanto juzgamos en realidad es eso que no hemos trascendido y sanado (y que a su vez nos ata), ya que ciertos karmas son problemas que uno mismo no ha sanado
Buenísimo el artículo! Me encantó!!!
Difícil labor, ser la oveja negra, a veces siento frustración de no encajar, pero entiendo que venimos con ese cometido. Agradecida de ser diferente!! ONS
Nunca lo había pensado de ese punto de vista. Por cierto los «rebeldes» con causa vienen a modoficar lo que sería imposible deshacer sin su impronta. «Las obejas negras» claro que son los rebeldes del siatema familia, ahora, desde ésta óptica, lo aparentemente condenado y considerado malo a simple vista, tiene el poder de transformar cánones arcaicos y mandatos ancesteales incuestionables e inamovibles. Ahora las «obejas negras» son la puerta de la transformación y liberación del sistema familiar. Excelente artículo!!!