A lo largo de la historia hemos visto cómo el ser humano ha decidido hacerse el ciego ante hechos significativos que marcaron nuestro estar en este mundo. Con el paso de las épocas han surgido teorías de diversas complejidades en cuanto a la supuesta posibilidad de que, por ejemplo, el Holocausto no haya existido jamás, de que el ser humano no llegó a la luna en 1969, que no sea real el cambio climático que discuten las Naciones Unidas, que el virus SARS COVID 2 sea solo una farsa mediática, y un largo etcétera de ideas similares.
Sobre todos estos fenómenos históricos podemos decir que, aunque la mayoría de la población mundial tenga un consenso -por lo menos de su existencia-, el negacionismo ha cuestionado la base de su narrativa a fin de preservar determinadas posturas o formas de pensar, en sujetos aferrados a una única visión de mundo, acaso anquilosada en creencias, dogmas y apegos intelectuales, entre otras.
“Hoy por hoy tiene más visibilidad
el discurso de un instagramer
famoso que de un premio Nobel
en cualquier área del conocimiento”
Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), el negacionismo es una tendencia que “consiste en la negación de determinadas realidades y hechos históricos o naturales relevantes”. Así, por lo general un negacionista tiende a rechazar las evidencias que incomodan su marco de pensamiento, su visión moral, religiosa y política de la vida y, aunque hay muchos grados de éste, puede llegar a negar incluso que la Tierra sea redonda. De allí la tendencia que se conoce como el “terraplenismo”, ejemplo por demás icónico de estos fenómenos.
Sin duda alguna resulta un arsenal de ocurrencias, envuelto en teorías conspiratorias de todo tipo. En esa postura intervienen los dogmas y sobre todo una recalcitrante ortodoxia que es refractaria a cualquier análisis o discusión. Pero cuidado. No se trata aquí de debatir la validez de los hechos citados. Más bien se trata de analizar la postura que niega aquello que para la importante mayoría del planeta resulta evidente, aunque esa aceptación masiva tampoco sea garantía de su veracidad sin más, claro está.
“En este mundo las personas tienden
a querer compartir solo con otros
que piensan como ellos, porque no
están dispuestos a someter sus ideas
a una posible discusión”
Por la ruta equivocada
El negacionismo existe únicamente porque existe también la posverdad, esa otra tendencia contemporánea que similarmente se define como el desconocimiento adrede de la evidencia en favor de creencias enraizadas en afectos, emociones y dogmas no revisados. En la posverdad se prescinde de evidencias, de fuentes fidedignas, de investigación rigurosa, incluso de la ciencia misma en sentido estricto. El mundo en donde vivimos es su consecuencia: hoy por hoy tiene más visibilidad el discurso de un instagramer famoso que de un premio Nobel en cualquier área del conocimiento.
No importa la validez y verificación de un hecho o teoría, hay personas que así se les demuestre la veracidad o falsedad de algo no están dispuestos a cambiar de opinión. Su creencia u opinión está más allá de la necesidad de encontrar una verdad fundamentada. Afectos, emociones, miedos, creencias… todos estos conducen a la posverdad. En este mundo las personas tienden a querer compartir solo con otros que piensan como ellos, porque no están dispuestos a someter sus ideas a una posible discusión. Se prescinde de la verdad, y nos quedamos así con la posverdad.
“El poder lo detentan quienes
administran la opinión popular
y la versión oficial de la información”
La prohibición del discurso
Guadalupe Nogues, autora del libro Pensar con otros. Una guía de supervivencia en tiempos de posverdad (2018), afirma que hoy por hoy se tiende a callar la opinión propia cuando existe un disenso frente al otro y uno se identifica a sí mismo como una minoría. Se trata de una situación en donde hay un solo discurso válido, el de la mayoría, el de la versión oficial de las cosas. Sin embargo, simultáneamente existe la multiplicidad de voces y pensamientos. Cada quien tiene una opinión diferente sobre cada tema, pero lo que pasa es que ésta es callada por miedo al disenso, a expresar lo que sea que se piense así esto difiera del resto.
Entonces lo que queda es un silencio incómodo, lleno de ruidos inaudibles, y una ilusión de consenso y democracia en donde ni siquiera se ha reconocido el disenso para permitir el debate real. En otras palabras, Nogues plantea que el problema de fondo es no comunicar la propia opinión y no participar así de las discusiones reales y profundas que en últimas van a conducir a la sociedad a tomar decisiones determinadas. Como consecuencia de esto tenemos que el poder lo detentan quienes administran la opinión popular y la versión oficial de la información, relegando a las opiniones individuales a un silencio inaudito.
“Cada quien puede decir su parecer,
y debe ser tan respetada una cuenta
cualquiera de twiter como una investigación
seria y rigurosa realizada por expertos”
La banalidad de la inclusión
Por otro lado tenemos a Byung Chul Han, reconocido filósofo y profesor universitario originario de Corea del Sur y radicado en Alemania, autor de libros tales como La sociedad del cansancio, En el enjambre o Psicopolítica. Este pensador contemporáneodescribe el mundo de la sociedad tardomoderna como un rebaño en donde la prohibición se reemplaza por el hedonismo y el envanecimiento del ego. De alguna forma es una sociedad elitista en donde los individuos creen ser el pastor y no la oveja, siendo en realidad la oveja misma conducida por una ideología generalizada y explotadora que se hace pasar por un camino orientado al éxito y el status.
Es un mundo donde ya no rige la prohibición y el mandato sino el emprendimiento, el ser jefe de uno mismo, pues la explotación se cambia por la autoexplotación y se entra en una vida en donde cada quien es tirano de sí mismo dada su ideología. Es en una sociedad así donde ya no es vigente el silencio del que habla Nogues, sino más bien toma su lugar la posverdad de otra manera.
Las redes sociales validan todo discurso, lo ponen al alcance de la mano sin importar su origen. No es callada la opinión de cada minoría, sino que es exacerbada al punto del absurdo, del régimen de la inclusión, incluso de la validación de esa estupidez que solo busca vender y conseguir seguidores. Nos quedamos con la posverdad, que es más manoseable y mercadeable que la verdad misma. Cada quien puede decir su parecer, y debe ser tan respetada una cuenta cualquiera de twiter como una investigación seria y rigurosa realizada por expertos.
Negacionismo y posverdad en contexto
Es en un mundo así donde ocurre el negacionismo. Tanto Han como Nogues ven aspectos de la sociedad que conducen al absurdo de la posverdad, y aunque sus causas difieren también conllevan a un mismo resultado. Es evidente esa imprudencia del conocimiento contemporáneo: la negación de las cosas como una forma arbitraria de exaltar las opiniones sobre las verdades, tendencia que a su vez es aprovechada por ciertos sectores del poder cuando les es propicio. Ejemplos hay muchos, y más que analizar sus pormenores se trata de adentrarse en las raíces de estos sucesos, para saber ver la tendencia inconsciente que hay detrás, y que alimenta un modelo de sociedad cada vez más llevado a su parecer y más alejado de la verdad auténtica y la información fidedigna.
Fuentes: · https://www.larepublica.co/analisis/ignacio-iglesias-lozano-2561915/el-negacionismo-3151191 · https://www.rtve.es/noticias/20210216/consejos-dialogo-respetuoso-negacionistas/2076025.shtml · TedX: Cómo hablar con otros que piensan distinto, por Guadalupe Nogues. https://www.youtube.com/watch?v=ESwDIXXyh_Y&ab_channel=TEDxTalks · Entrevista: Qué es la posverdad, Guadalupe Nogues. https://www.youtube.com/watch?v=3yX8vmFtvhg&ab_channel=tmtcomunica · Han, Byung Chul (2012). La sociedad del cansancio. Ed. Herder.


Excelente artículo y muy interesante. Personalmente, me confunden e inquietan los extremismos, el lapidar a otro por no tener un lenguaje o una postura «políticamente correcta».
ONS! Buena exposición sobre cómo se manipula una arte intelectual como lo es la negociacion…y el planteamiento de la postverdad , palabrita muy usada en estos tiempos , pone en evidencia que las verdades universales cada vez se desdibujan mas
Saludos. Todo tiene una causalidad. Veo la causa de este fenómeno llamado injustamente, negacionismo, a la forma y contenido de los sucesos históricos que nos han contado, los cuales en muchos casos, no soportan el mas mínimo análisis y se derrumban por si solos.
Al parecer cada individuo prefiere tener razón y no estar en paz, así vemos tantas enfermedades crónicas y altas tasas de suicidio, el nivel de incongruencia entre lo que se piensa , se siente y se hace es un camino a lo opuesto del ser, el subconsciente es lo que predomina y el control mental lo que falta o se confunde entre tanta desinformación mediática y cambios de paradigmas hasta el punto de no diferenciar lo virtual, real o imaginario. La armonía y la paz parecen ser lo mas lejano para la humanidad de estos tiempos. Gracias por el análisis que nos ayudan a reflexionar, y a reforzar la voluntad para no perderse en el camino que nos proponemos avanzar como la luz que nos guía desde nuestra madre divina presente en este plano.