Desde el 08 de mayo del 2025, después de un Cónclave de menos de 48 horas, Robert Francis Prevost, bajo el nombre de León XIV ha sido elegido el Romano Pontífice número 267. Nació en Chicago, Estados Unidos en 1955, adquiere la ciudadanía peruana en el 2015 y ha desarrollado gran parte de su carrera en Sudamérica.
En su primer discurso como papa León XIV, agradeció a su predecesor el papa Francisco y habló de “unir a todos los pueblos del mundo en paz” y de crear “una iglesia que construya puentes y abra sus brazos al mundo como esta plaza” [i].
“Es considerado progresista en temas sociales, y sutrabajo en América Latina le ha hecho ser reconocido como “humilde, amable y saber escuchar”.
Coincidiendo un poco con su antecesor en nombre, el Papa León XIII reconocido por sus obras escritas quien fue un pontífice prolífico y dedicado a la defensa de la fe, la justicia social, y el progreso de la Iglesia en su época. Su obra el Rerum Novarum (1891) es considerada una de las piedras angulares de la doctrina social de la Iglesia, abordando temas como los derechos de los trabajadores, la justicia social, el salario justo y la propiedad privada, así como el papel del Estado en la sociedad.
También promovió el estudio de Santo Tomás de Aquino, fue pionero del cine y la fotografía, siendo el primer papa en ser fotografiado y filmado. Promovió la devoción Mariana como poderoso antídoto a los ataques del Diablo a la Iglesia y la acción misionera en África.
Es muy interesante el tema de la comunicación, siendo que el Papa León XIV está siendo elegido en una era de transición hacia la Inteligencia Artificial y este ha dado cierto asomo considerándolo un desafío clave para la humanidad.
“Identificó la inteligencia artificial como uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad y afirmó que plantea desafíos para defender la dignidad humana, la justicia y el trabajo”[ii]. Ya el Papa Bergoglio, había introducido el concepto de “algorética”, con la finalidad de que se elaborara un programa, bajo los mismos patrones de la IA, para promover los valores éticos universales.
El Papa león XIII decide plantar postura en plena revolución industrial y a León XIV le va a tocar lidiar con una era tecnología y transhumana y con una Iglesia que bajo su noción debe responder a su naturaleza misionera refiriéndose a la declaración de Francisco del 2013 en donde expresa la dedicación y cuidado que se debe brindar a los más desfavorecidos.
Para nadie es un secreto el deterioro de la religión Católica, consecuencia directa de la acción de sus representantes, que en su accionar se muestran tan lejos de su discurso. Es fundamental la coherencia entre lo que se predica y lo que se hace, sin embargo, en este punto, encontramos uno de los mayores quiebres de esta religión que no simboliza un sendero genuino en donde los seres humanos puedan avanzar en el desarrollo de sus conciencias.
Estamos en una era de cambio y será todo un reto para el Papa León XIV guiar a la Iglesia con sus 1.400 millones de feligreses, sosteniendo una visión de paz, que en primer lugar ellos mismos deberían creerla, movilizados por una justicia social diferenciada y sin profundizar en los temas de los abusos sexuales que siempre seguirán siendo la punta del Iceberg.
Si algo nos dejó Jesús en su legado fue su ejemplo, su coherencia, su entrega y su amor. Estos son los verdaderos puentes que pueden hacer posible un mundo en paz.
Esta es una religión empeñada en hacernos creer que ellos representan las enseñanzas del mesías, pero ya hemos visto con creces y así lo demuestra la historia que no es así, ya que su mayor accionar está en el control y la mentira y esos caminos no conducen a la realización del SER.
Será fundamental en esta etapa de liderazgo global más que priorizar las necesidades de la Iglesia, enfrentar los desafíos de una sociedad que cada vez se aleja más del AMOR, para dar paso a una instancia que lo coloca en el desconocimiento de su esencia divina y lumínica, y en esto han demostrado tener un manejo exitoso.
Fuentes consultadas
[i] https://www.nationalgeographicla.com/historia/2025/05/leon-xiv-quien-es-el-nuevo-papa-robert-francis-prevost-y-en-que-se-diferencia-del-papa-francisco
[ii] https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2025-05-11/leon-xiv-expone-su-vision-del-papado-e-identifica-la-ia-como-un-desafio-clave-para-la-humanidad


Del Vapor a los Algoritmos:
El Desafío de una Espiritualidad con Sentido Humano en la Era Digital
No me considero una persona religiosa, ni adhiero a doctrina alguna. Pero observo, escucho y me interesa profundamente cómo, a lo largo de la historia, los seres humanos han intentado acercarse a lo sagrado, a lo trascendente, a eso que muchas tradiciones han llamado «Dios». Ese anhelo —más allá de credos o instituciones— es legítimo, universal, y habla de una necesidad existencial de sentido, pertenencia y conexión.
La reciente elección de León XIV, en menos de 48 horas de iniciado el conclave, ocurre en pleno tránsito de la humanidad hacia una era marcada por la era digital y la inteligencia artificial, me pareció un gesto simbólicamente poderoso. No por lo que representa como figura eclesiástica, sino por lo que podría significar como señal de un giro necesario: volver a poner al ser humano, por sobre lo religioso, en el centro.
Hace más de un siglo, León XIII hizo algo parecido cuando escribió Rerum Novarum, tomando postura frente a los abusos de la Revolución Industrial. Su voz —en medio de un mundo que reduce al ser humano a una fuerza de trabajo explotable y desechable, donde el capital es lo que importa, situación que aun hoy, muchos defienden como progreso y crecimiento, a través de su encíclica, León XIII apuntó a la dignidad, la justicia y la vida como valores esenciales. Hoy, en una lógica parecida, estamos entrando a una revolución aún más silenciosa y compleja: la digital, la algorítmica, la automatizada. Una era que ya no oprime solo cuerpos, sino también conciencias.
Y en este escenario, la pregunta que me surge es: ¿cuál es el rol de una institución como la Iglesia, cuyo relato sigue anclado —muchas veces— en frases hechas, metáforas distantes, y miedos heredados que alejan más de lo que acercan?
Veo a muchas personas creyentes —honestas, espirituales, deseosas de conexión— desgastadas por años de repetir discursos que hablan de amor, pero se viven desde el control. Que evocan al cielo, pero no saben cómo vivir aquí, en la Tierra, lo que sienten en lo profundo de su alma. Que creen en un Dios externo, lejano, y se olvidan de que el mayor misterio divino es la propia existencia humana, con todo su dolor, belleza y contradicción.
En ese contexto, si un Papa —el líder de 1.400 millones de personas— empieza a hablar de inteligencia artificial como un tema ético y espiritual, vale la pena prestar atención. No por él, sino por lo que representa: un cambio de eje. Un intento de conectar la fe con la vida real, con los dilemas concretos de nuestro tiempo. Y eso, me parece, es algo que puede ser valioso incluso para quienes no somos parte del mundo religioso.
Porque hablar de espiritualidad hoy no puede reducirse a liturgia ni a dogma. Hoy la espiritualidad verdadera —la que necesitamos con urgencia— tiene que ver con despertar conciencia, con sanar la relación con uno mismo, con el otro, con el planeta. Con salir del miedo al castigo y entrar en el misterio del amor. Con dejar de buscar a Dios afuera, y empezar a reconocer lo sagrado en lo humano. En el encuentro. En el dolor compartido. En la dignidad que nadie debería negociar.
Si algo puede aportar una figura como León XIV en este tiempo, no es un nuevo discurso moral, ni más reglas, ni más culpa. Lo que realmente podría marcar la diferencia es una acción coherente, humilde, abierta, que ayude a quienes siguen buscando a Dios, a encontrarse primero con lo más profundo de sí mismos.
Porque quizás ahí, donde termina la doctrina, comienza la verdadera fe: la que no necesita templos ni autoridades, sino una humanidad dispuesta a recordar lo que nunca debió olvidar —que el amor, la justicia y la compasión no son solo principios divinos, sino decisiones humanas.
Deje de seguir a la religión católica justamente porque no encontré coherencia entre lo que se pregona y lo que se hace, no entendía porque tenía que tener miedo al castigo de Dios, desde niña quería ser como Sra.Teresa de Jesus pero no sabía como,ahora se que ellos saben como un ser humano puede llegar a realizar su Ser. a alcanzar la Luz pero lo han escondido porque si lo sacan a la luz perderían el poder.
Gracias por la columna. Es entendible el énfasis de León en lo social, teniendo en cuenta la creciente tecnocratización del mundo y los principios de la Orden de los Agustinos en construir sociedad católica a través de las instituciones educativas, políticas, de salud, etc.