En el contexto del autoconocimiento, la conciencia y la trascendencia, el servicio desinteresado ocupa un lugar de gran relevancia. Este concepto se explora a través del prisma de la Tradición Védica y el antiguo camino del Karma Yoga, tal como se describe en textos como el Bhagavad Gita y otros tratados sobre la devoción y la entrega.
Según estas enseñanzas, la verdadera realización espiritual se alcanza cuando se realizan acciones de manera desinteresada, ofreciendo los resultados de esas acciones a la Divinidad. Este proceso conduce a una entrega perenne que constituye la vida de un yogui, despersonalizándolo y conduciéndolo paso a paso hacia la iluminación.
Para entender esto mejor hay que tener en cuenta el concepto del karma, que se define justamente como el fruto o el resultado de las acciones realizadas en esta y otras vidas, y que se carga cual lastre hasta no disolverlo por completo. Cuando Krishna dice que los frutos de las acciones deben ser entregados a la Divinidad, es justo pensar que se trata de la disolución del karma de lo que se habla allí, pues es ese resultado causal de las acciones, ya sean de luz u oscuridad, lo que se ofrenda al Fuego Sagrado, a la Divinidad misma o incluso al Gurú. Progresivamente, el practicante va liberándose del condicionamiento del ego: ya no se identifica con el “yo hago, yo tengo, yo quiero”, y a cambio solo piensa en Dios, en el Maestro, en su Ser.
Es entonces cuando se comprende cabalmente el sentido del servicio desde una perspectiva profunda. El devoto constantemente piensa, contempla y medita sobre la Divinidad. Tiene sus manos y sus pies en este mundo material, pero su corazón y su Alma moran en lo sagrado. Por eso todos sus actos son entrega y son su purificación, al ofrendar los resultados de sus acciones a la Divinidad. A su vez, su vida se torna en servicio, pues, si los resultados de mis actos están en control de la Divinidad únicamente, ¿qué he de conservar para mí?
El camino hacia el logro de este estado de conciencia es, según las enseñanzas de los Maestros de esta tradición, la unidad entre los senderos de la devoción y la acción. La devoción es el corazón que añora el contacto de Dios, Bhakti Yoga, y la acción es el modo de poner la luz ganada al servicio de la divinidad expresada en todos los seres de este infinito universo, Karma Yoga. Por eso servir es un acto que solo se hace desde esa visión: todos los seres son una expresión sagrada del cosmos y, por tanto, merecen y contienen el mismo amor divino.
La sociedad
Sin embargo, en una sociedad dominada por el capitalismo desenfrenado, surge una evidente contradicción con este concepto de servicio desinteresado. Ayudar a los demás sin esperar recompensas materiales choca con el principio fundamental de este sistema, que se centra en la búsqueda de ganancias personales. A lo largo de la historia, la acumulación de riqueza ha sido el motor de la sociedad, pero también existe un deseo innato de cuidar y buscar el bienestar común.
Esta tensión entre el individualismo y la colectividad plantea un conflicto: ¿cómo podemos reconciliar estos impulsos en una sociedad que prioriza el beneficio propio y la acumulación de riqueza? Este conflicto se manifiesta de diversas maneras, como la competencia por recursos financieros en organizaciones sin fines de lucro, que a menudo desvía sus objetivos originales y los presiona para demostrar resultados tangibles. Pero a pesar de estos desafíos, el deseo inherente de ayudar a los demás sigue siendo poderoso. Muchas personas buscan formas de contribuir al bienestar de los otros, incluso dentro de la lógica capitalista. Esto demuestra que, aunque exista conflicto entre el altruismo y el sistema de mercado, no es insuperable.
Conclusiones
No obstante, de algún modo se siente que el problema no puede ser un sistema político o económico. De hecho, muchas veces el servicio asistencialista resulta en revictimización de las comunidades y no las ayuda a transformarse realmente, y esto solo depende de un cambio interno de conciencia y no de condiciones externas. Pareciera que lo esencial es la conciencia desde la cual se hace el servicio: la unidad que se puede sentir con quien se comparte, y sobre todo la capacidad de despersonalizarse lo suficiente como para poder ver, como Arjuna vio en su diálogo con Krishna, a la divinidad expresada en todos y en todo, pues solo desde allí la vida misma se torna en un acto de servicio.
Fuente:
Paramahansa Yogananda. EL YOGA DEL BHAGAVAD GUITA. Self Realization Fellowship. 1995.


Esto me ha dejado sumamente impresionada pues soy miembro de una organización social sin fines de lucro llamada Nuevos Paradigmas, y ese nombre se lo hemos puesto precisamente basándonos en lo que ahora veo este artículo sin imaginar que alguna vez lo llegaría a leer en estos términos
Muchas gracias!
Muy buen escrito!
Valiosa enseñansa el servivio desde el amor
Muchas gracias por este hermoso y certero artículo
El Karma Yoga, el eslabón hacia la iluminación, hacia la realización y experimentación de nuestro SER , este artículo me transportó hacia mi consciencia de servicio en cualquier acto de mi vida. desde donde lo hago, desde donde actúo o no actúo. Muy bonito, recordar ,, este karma yoga, que nos llevará la vida misma en este inmenso aprendizaje.
Abrazos de luz.
Fabiola
Que el Yoga y la rueda del Karma nos libere de la transición entre el bien y el mal y lleguemos a la plena liberación
Hermoso arriculo! Gracias.