La distancia entre el pensamiento y la acción está determinada por muchas variables que pueden ir desde emociones tan opuestas como el miedo o el arrojo, recursos complementarios como el talento y el dinero, hasta la suma de confianza y determinación.
En la experiencia personal, cada uno vive sus propias ecuaciones. Lo importante es que produzcamos resultados, es decir que actuemos. Esto implica que combinemos las variables y desarrollemos lo que se ha contemplado, pensado o planeado.
Si el resultado no es el esperado, igual hay balance que bien sea positivo o negativo, entrega un insumo para la revisión y ajuste interno, para cuando se vuelva sobre nuevas acciones, contemos con mejor cálculo.
Vincent Van Gogh quien fue uno de los más reconocidos artistas del post impresionismo, nos dejó – además de su grandiosa obra- valiosas reflexiones, dentro de ellas una frase memorable o más bien una pregunta memorable como recurso para nuestra auto indagación: “¿Cómo sería la vida si no tuviéramos el coraje de intentar algo?”.
Fue justamente Vincent por lo que apreciamos de su biografía, alguien que intentó siempre. En el arte, en la familia, en el amor, en la amistad; y si bien algunas de estas dimensiones no arrojaron resultados satisfactorios, en otras tuvo su mayor realización y proyección – como fue la pintura-, aunque haya alcanzado el mayor reconocimiento de manera póstuma.
Su obra justamente es evidencia del intentar algo como constante, dando muestra de una evolución y una revolución completas, sin medida, de completo coraje y experimentación de su mundo.
Valdría un ejercicio propio de registrar nuestros intentos en dinámicas de nuestras vidas donde hemos contado con la determinación y nos hemos movido hacia algo, hemos actuado, aunque tuviésemos miedo o incertidumbre; y recordar a dónde nos condujo ese valor y arrojo.
Lo que encontremos tras esta revisión propia podrá sorprendernos, animarnos o alertarnos; quizás al darnos cuenta de que por un lado somos más atrevidos de lo que nos imaginamos, o que por el contrario nos hemos cohibido y limitado en nuestra experimentación.
Un factor que parece importante acá en esta frase del autor citado es el coraje como catalizador de la acción. Ese ímpetu o valor que impulsa la decisión sobre algo. ¿Qué tanto contenemos de eso, ¿Cómo lo desarrollamos si vemos que es insuficiente en nosotros? O ¿cómo lo modulamos si nos lleva a sobrepasarnos?
Algunas referencias sobre este sentimiento plantean que los moduladores del coraje son el miedo y la confianza, que determinan la concreción de la acción al sabernos capaces y hábiles o el abandono de una acción según el riesgo por el peligro que una acción pueda representar.
Lo que nos lleva entonces a una tarea clave que es la de conocernos más a nosotros mismos, de manera que contemos con mayor claridad sobre los miedos limitantes, así como la valentía y fuerza interior que nos sostiene para ¡Intentar siempre!
Fuentes consultadashttps://es.wikipedia.org/wiki/Coraje


Soy una intentado de la vida
como gato chico (sin miedo) aveces no mido consecuencias
hace poco con mi hermano reconocimos mi valentía al despegar con proyectos
me encanta lo nuevo ,me diverte
si y lo reconozco que el dinero, haber,aveces sólo movernos, me llama,pero también es la aventura y el crecer en conocimiento y experiencia ,estas tres cosas me atraen.