Cierras los ojos y se abre un universo donde el único límite es tu imaginación. Teletransportarse a una isla paradisiaca, volar sobre montañas nevadas, dar una vuelta en las estrellas, es posible para un grupo de personas: los onironautas. Viajadores del mundo de los sueños. Si para la mayoría de nosotros lo onírico es el lugar donde se expresa el inconsciente, y muchas veces nos cuesta hasta recordar lo visto, para algunas personas es posible estar consciente en sus sueños y tienen la capacidad de controlar lo que están soñando sin despertarse. Ellos tienen lo que se llaman sueños lúcidos.
La experimentación de sueños lúcidos es una práctica utilizada desde hace milenios. Hay referencias de este estado de “despertar” dormidos en manuscritos hindúes, también es un ejercicio utilizado por los monjes tibetanos conocido con el nombre de “Yoga de los Sueños”, y hay referencias en los textos sagrados islámicos, en los del teólogo cristiano Agustín de Hipona y en escritos de Aristóteles. Fuera de la espiritualidad y de las religiones, los sueños lúcidos fueron redescubiertos y popularizados por la aristocrática inglesa Mary Arnold-Foster, quien, en el intento de escapar de sus pesadillas sobre la Primera Guerra Mundial, consiguió convertir sus sueños en aventuras.
En 1921, tras años de estudio propio y experimentación, Arnold-Foster publicó un libro llamado Studies in Dreams, una suerte de guía a los sueños lúcidos.
La pandemia registró un significativo aumento en los onironautas quizás por el incremento de tiempo libre, o por una forma de escapismo. Se teoriza que todos tenemos la capacidad de tener ese tipo de sueños. Hay quienes tienen una propensión natural y quienes no, pero existen técnicas para aumentar las probabilidades de “despertar” en el sueño. La primera y más importante sugerencia es encontrar una forma de determinar la “realidad”, para así darnos cuenta si estamos durmiendo o no.
Una forma de hacerlo es preguntarnos durante el día si estamos despiertos, mientras leemos repetidamente una palabra, en este caso si las letras cambian o se deforman sabemos que estamos durmiendo. Otra técnica es taparnos la nariz y cerrar la boca y si seguimos respirando, estamos dormidos. Otra sugerencia es plantarnos justo antes de dormir la intención firme de tener un sueño lúcido y visualizarnos consientes en el sueño.
Para la mayoría de los onironautas lo más común es experimentar el sueño lucido cerca al despertar, durante la fase REM del sueño.
Una vez despiertos, hay que lograr no despertar en la realidad, y de ahí ya se puede experimentar con la creación del mundo onírico. Mary Arnold-Foster relata que en sus sueños era capaz de volar, pero, como ocurre en la vida real, esto requería de práctica, inicialmente solo podía elevarse a alturas modestas, y fue incrementando su capacidad y su velocidad con el tiempo, llegando en un momento a intentar atravesar el océano.
Entre los beneficios que se le atribuyen al tener frecuentemente sueños lúcidos están el ejercicio de la creatividad y de la memoria y el poder ir a dormir sin miedo a tener pesadillas. Si bien se han realizado varias investigaciones sobre el tema, aun no hay certeza sobre los efectos; por lo tanto, se sugiere que quienes sufren de trastornos mentales como esquizofrenia no intenten tener sueños lucidos, porque esto podría aumentar su dificultad a distinguir lo real.
Como todo, la tendencia a los sueños lúcidos es una herramienta, y su cualidad depende de su uso. Utilizada de cierta forma puede llevar a tener dos vidas paralelas, y uno podría hasta llegar a preferir el sueño a la realidad, como una suerte de ‘Inception’, o de virtualidad, pero sin límites y sin ningún tipo de dependencia de factores externos a nosotros.
Utilizada de una forma más elevada, como los monjes tibetanos, se pueden utilizar las horas nocturnas y ese estado de conciencia particular, para enfrentar nuestros miedos sin miedo, meditar, y observar los diferentes estados de la realidad, y el entrenamiento de ese despertar a una realidad mayor va a ir llevando a una observación de la realidad real que ya no es tan real, sino a ver que se trata, con las palabras de Edgar Allan Poe, de un sueño dentro de un sueño.
Un sueño dentro de un sueño
Ten un beso en la frente,
y, al alejarme de ti ahora,
déjame confesar sólo esto:
no estás equivocada si piensas
que mis días han sido un sueño;
más si la esperanza ha volado
en una noche, o en un día,
en una visión, o en ninguna,
¿acaso se ha ido menos?
Cuanto parecemos y vemos
sólo es un sueño dentro de otro sueño.
Estoy de pie, en medio del rugido
de una orilla herida por las olas,
y mi mano contiene
granos de la adorada arena.
¡Qué pocos! ¡Cómo se deslizan
entre mis dedos a lo hondo,
mientras yo lloro, mientras lloro!
¡Oh, Dios! ¿No puedo salvar
uno tan sólo de la inclemente ola?
¿Es cuanto parecemos y vemos
tan sólo un sueño dentro de otro sueño?
Referencias:
https://www.medicalnewstoday.com/articles/323077#the-experience
https://www.bbc.com/future/article/20150819-a-dream-travellers-guide-to-the-sleeping-mind
https://www.bbc.com/news/magazine-18277074
https://www.sleepfoundation.org/dreams/dangers-of-lucid-dreaming
https://www.healthline.com/health/lucid-dreaming-the-latest-on-its-mental-health-benefits-and-risks#sleep-quality https://reporter.rit.edu/features/lucid-dreaming-ultimate-escape
FOTO: Escena de la película Inception


ONS gracias por el artículo ,me resulta fascinate la recomendación de revisar durante el día si estoy inmersa en un sueño o en una realidad , es una oportunidad de tomar consciencia del presente y si ejercitarse así te abre a posibilidades creativas …todo un regalo. Seguiré la práctica sugerida…
Gracias Daniela, estoy trabajando desde un tiempo en la purificación de mis sueños, con la intención de usar el sueño para conectarme con el Ser y no solo con el inconsciente. Comenzaré a practicar los consejos que describiste, artículo muy interesante
Gracias por este texto que invita a reflexionar. He tenido sueños donde decido, donde todo parece más nítido, más »real», pero no sé controlarlo a voluntad. Me parece que si alguien decide hacerlo, debería ser desde un contexto consciente y no como un mero escape de la vida que tenemos durante la vigilia. Me pregunto a la vez si podemos conectarnos con otros en ese »reino onírico». Todo el tema es fascinante. Gracias nuevamente! ONS
Gracias por expresar este tema. Tuve la capacidad hace año de tener sueños lúcidos haciendo el entrenamiento que recomienda ahí, y luego una fuerte depresión cambió todo y hasta ahora no he podido retomarlo, no sé si es debilidad de mente o de voluntad. Es bellísimo poder «ordenar» el día a día desde la acción en el sueño, simplemente la infinitud es proyectada en esa «doble vida» con coherencia. Gracias Daniela.