En los bosques de California, donde las secoyas relamen el cielo y alcanzan al sol, los rayos más traviesos burlan obsecadamente la frondosidad. Se filtran para acariciar esencias -casi camufladas- dentro del espeso verdor. Aquel día alguien incrustado en el pavimento, atento y firme, se entremezclaba con la hojarasca. Desde ahí, contemplaba. Su estampa casual incitó el registro para la memoria inmortal. Ahí, desprovisto de actitud, en viva presencia, en traje inusual y con velada elegancia Paramahansa Yogananda, en cuerpo y alma, es revestido por los rayos de un Sol que lo reconoce. Sin falsas galanuras el esplendor retrata la….
La campana de Budha

En los bosques de California, donde las secoyas relamen el cielo y alcanzan al sol, los rayos más traviesos burlan obsecadamente la frondosidad. Se filtran para acariciar esencias -casi camufladas- dentro del espeso verdor. Aquel día alguien incrustado en el pavimento, atento y firme, se entremezclaba con la hojarasca. Desde ahí, contemplaba. Su estampa casual incitó el registro para la memoria inmortal. Ahí, desprovisto de actitud, en viva presencia, en traje inusual y con velada elegancia Paramahansa Yogananda, en cuerpo y alma, es revestido por los rayos de un Sol que lo reconoce. Sin falsas galanuras el esplendor retrata la…
La campana de Budha

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La campana de Budha

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