Maurice Wilkins, físico y biofísico neozelandés, nació en Pongaroa, Tararua, el 15 de diciembre de 1916 en una famila de origen irlandés cuyo padre era médico. Mudados a Inglaterra, estudió en Birmingham y luego ingresó al St. John’s College de Cambridge donde se licenció en física y artes.
Se doctoró en la Universidad de Birmingham (1940) con una tesis sobre la trampa de electrones en la fosforescencia y en la termoluminiscencia, bajo la tutoría de John Randall, con quien trabajaría en años siguientes. Juntos publicaron cuatro artículos sobre el tema (1945) en la revista de la Real Sociedad.
Durante la II Guerra Mundial abordó el mejoramiento de pantallas de radar y luego la separación de isótopos de uranio destinados a la bomba atómica en California. Regresó a Inglaterra y tras la propuesta de Randall para instalar un laboratorio de biofísica, se incorporaron al King’s College de Londres donde Randall se encargó del departamento y Wilkins dirigió la nueva unidad.
En una primera fase trabajó la difracción de rayos X en esperma de carneros, descubrió la generación de filamentos de ADN cuyos manojos formaban una larga molécula que fotografió y presentó en Nápoles, despertando el interés de Watson y luego de Crick. En la segunda fase se incorporó a Rosalind Franklin mientras Wilkins no estaba, quien continuó el proyecto. Randall no aclaró los roles respectivos, por lo que la relación entre Wilkins y Franklin fue tensa.
Las investigaciones comprobaron que la forma predominante del ADN es helicoidal (ADN-B). La nítida “fotografía 51” de Franklin se le presentó a Watson y Crick en su ausencia, quienes finalmente propusieron el modelo estructural. En 1962 Watson, Crick y Wilkins recibieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.
Miembro de academias y receptor de diversas distinciones, falleció el 5 de octubre de 2004 en Londres.

