Joan Miró i Ferrà, pintor, grabador, ceramista y escultor español, nació el 20 de abril de 1893 en Barcelona. Por deseo de su padre estudió comercio, asistió a la Escuela de La Lonja donde aprendió a dibujar con Modest Urgell y artes decorativas de aires modernos con Josep Pascó.
Más tarde ingresó a la academia de Francesc Galí donde conoció las tendencias artísticas europeas, asistió al Círculo de Sant Lluc donde aprendió a dibujar “el natural”, y conformó con sus amigos la Agrupación Courbet (1918-1919). Hasta ese momento su pintura era esencialmente figurativa con influencia postimpresionista, fauvista y cubista.
Desde 1920 vivió entre España y París. Aquí formó parte de los vibrantes círculos artísticos, pintó una de sus obras relevantes, “La Masía” (1922), y se afilió al surrealismo firmando el manifiesto de 1924. Incorporó en su obra elementos infantiles, jeroglíficos y signos caligráficos, transformándola en una expresión más abstracta, influida también por la linealidad, las atmósferas oníricas y cromatismos matizados de Paul Klee. Entre ellas destacan la serie “Interior Holandés”.
Se distancia del surrealismo, se abre al collage, la escultura, la pintura sobre cobre y cerámica, y la litografía. Tiene su primera exhibición en Nueva York y llegan los reconocimientos internacionales. En los años 50’ y 60’ realiza murales para la UNESCO (París), Universidad de Harvard, World Trade Center, aeropuerto de Barcelona, entre otros, y alterna su trabajo entre las grandes obras públicas y obras de carácter más personal e interno. Con el tiempo su creación fue simplificando la figura, el fondo y la paleta.
Miró instituyó una fundación en Barcelona, otra en Mallorca y el Centro Miró en la vieja iglesia de Montroig. Fue miembro de academias y recibió numerosos galardones y distinciones.
Falleció el 25 de diciembre de 1983 en Palma de Mallorca.

