Panta Rhei (Todo Fluye), la noción de impermanencia de la vida, inspirada en las ideas de Heráclito, nos lleva a aceptar y abrazar el carácter transitorio de nuestra existencia, reconociendo que la transformación es una constante inevitable en nuestras vidas y en el mundo que habitamos. Esta comprensión nos impulsa a valorar el presente, a adaptarnos a las circunstancias, diferenciándolas del cambio, que termina siendo solo un velo que nos impide la autorrevisión. Una mirada más exacta es cultivar una actitud de apertura y flexibilidad frente a lo que experimentamos a lo largo de nuestro camino vital, desde lo físico a lo metafísico y en consecuencia, espiritual.
El siempre recordado escritor argentino, Jorge Luis Borges, quien siguió en buena parte de su vida el pensamiento de Heráclito, le dedica tiempo de estudio a su filosofía. Borges nos ofrece una revisión y en algunos poemas, como este titulado Heráclito, con mucho tino, nos conmueve mostrándonos un juego feliz con lo temporal y la autoconsciencia:
El segundo crepúsculo.
La noche que se ahonda en el sueño.
La purificación y el olvido.
El primer crepúsculo.
La mañana que ha sido el alba.
El día que fue la mañana.
El día numeroso que será la tarde gastada.
El segundo crepúsculo.
Ese otro hábito del tiempo, la noche.
La purificación y el olvido.
El primer crepúsculo…
El alba sigilosa y en el alba
la zozobra del griego.
¿Qué trama es ésta
del será, del es y del fue?
¿Qué río es éste
por el cual corre el Ganges?
¿Qué río es éste cuya fuente es inconcebible?
¿Qué río es éste
que arrastra mitologías y espadas?
Es inútil que duerma.
Corre en el sueño, en el desierto, en un sótano.
El río me arrebata y soy ese río.
De una materia deleznable fui hecho, de misterioso tiempo.
Acaso el manantial está en mí.
Acaso de mi sombra
surgen, fatales e ilusorios, los días.
Esta es la invitación a un viaje reflexivo en torno a tres puntos. Por una parte, en Heráclito, el autor del Aleph nos muestra con ilustradas frases, una temporalidad que se plasma en diferentes planos, tal vez pretendiendo ser inútilmente el mismo, pero que por su poética logra bocetear o dibujarnos, lo que presentó como un segundo punto de partida y que además es el sujeto de lo citado, Heráclito, concretamente de su posición respecto al acontecer de la creación, del imparable proceso de transformación.
Hay un tercer punto y conclusión final, la relación quizás forzada, por un punto de vista más intuitivo que consciente, con lo que en nuestra contemporaneidad se viene discutiendo en torno a las coincidencias entre la visión de la ciencia y la cosmología trasmitida, tradición oral, durante miles de años por los sabios que han habitado e iluminado nuestro planeta.
Nos imaginamos el todo en constante movimiento, desde el chispazo inicial, siendo siempre los mismos, sin serlo. Somos observantes que, en insospechados momentos, detectamos la capacidad intrínseca pero oculta y/o atrofiada que tenemos, quizás por karma. Ver cada instante, e incluso vernos más de una vez en eso o aquello que alguna vez vivimos.
Lo que se pretende es mostrar la posibilidad de vernos o escucharnos desde ese punto ya vivido, experimentado, sin la posibilidad de poder intervenir porque ya nos hemos transformado, pero que ha dejado una estela, que cada vez nos hace un ser nuevo y el mismo a la vez.
La física cuántica nos ha revelado un mundo subatómico donde las leyes de la física clásica parecen no aplicar de la misma manera. Todo indica que esta “nueva ciencia” se estuviera dirigiendo a una visión más abierta, donde observar juega un papel fundamental en la construcción de la realidad.
Las enseñanzas de los sabios, desde los Vedas, nos hablan de la interconexión entre todas las cosas, de la unidad subyacente que une a todo el universo. Esta visión holística de la realidad se asemeja, en cierta medida, a la idea de entrelazamiento cuántico, donde dos partículas pueden estar instantáneamente conectadas a pesar de estar separadas por grandes distancias.
Todos estos puntos aparentemente inconexos nos invitan a replantear nuestra manera de entender el mundo y nuestra relación con él, abriendo la puerta a un mayor entendimiento y conexión con el cosmos que habitamos. Participamos en el proceso de creación a través de nuestras acciones y decisiones. Cada elección que hacemos, cada acto de amor o bondad o de temor y crueldad, que llevamos a cabo, contribuye a dar forma al universo, la visión de la creación nos invita a ser conscientes de nuestra interconexión con todo lo que nos rodea y a reconocer nuestra responsabilidad.
Fuentes:
1.- La cosmología cuántica y el origen del universo. Física y creación. Universidad de Navarra.
Autor: Mariano Artigas
Publicado en: Aceprensa, 54/92
Fecha de publicación: 15 de abril de 1992
2.-https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/cosmologia-cuantica-y-origen-del-universo
3.- https://www.borges.pitt.edu/sites/default/files/0712.pdf
4.- https://www.poeticous.com/borges/heraclito?locale=es


Excelente ARTICULO
Gracias por esta reflexión del fluir.
HERMOSA REFLEXIÓN SOBRE EL FLUIR.
GRACIAS
Espectacular estos mensajes