Julius Evola, filósofo, escritor, esotérico y tradicionalista radical italiano, nació el 19 de mayo de 1898 en Roma, de padres sicilianos y lejanos antepasados aristócratas menores. Se dedicó a la pintura y la literatura, y tras participar en la I Guerra Mundial sufrió una aguda crisis existencialista, evitando el suicidio tras leer el Canon Budista Pali. Se aproximó a la vanguardia dadaísta, debutó como escritor con “Arte abstracta” (1920) y fue considerado su máximo exponente en Italia.
En 1922 abandonó el arte, tradujo el Tao Te King, realizó amplios estudios de tradiciones orientales, ocultismo y alquimia, abordó el tantra, el hermetismo y el Santo Grial. Entre aprobaciones y críticas revoloteó alrededor del fascismo, cofundó el Grupo Ur que, mediante técnicas budistas, tántricas y herméticas, perseguía influir en dicho régimen “inoculándole el alma” de la antigua religión romana.
Duro crítico de la modernidad, defensor de valores tradicionales y espirituales y del Camino de la Mano Izquierda, “héroes viriles” generosos y crueles que abrazan la violencia como medio de trangresión. Desarrolló el “idealismo mágico”, sistema filosófico según el cual el Ego debe crear a Dios haciéndose divino. Consideraba a la mujer como cosa que encontraría su verdadera identidad al someterse totalmente al hombre, y a los judíos como los portadores de valores decadentes (democracia, igualitarismo y materialismo).
Desarrolló la “ley de regresión de las castas”; en “Síntesis de la doctrina de las razas” expone sus ideas al respecto y sobre la eugenesia, e introduce los conceptos de racismo “espiritual” y “esotérico-tradicionalista”.
Su obra y posturas combinan Oriente y Occidente, buscan elevar la existencia humana mediante principios trascendentales creando un nuevo imperio alineado con los antiguos valores romanos y el esoterismo occidental.
De gran influencia, Umberto Eco lo califica de uno de los “gurús fascistas más respetados”. Falleció el 11 de junio de 1974.

