William James, filósofo y psicólogo estadounidense, nació en Nueva York el 11 de enero de 1842, en una familia acomodada que le permitió estudiar en EEUU y Europa. Cursó ciencias y medicina en Harvard sin concluir, sientiendo contradicciones entre sus contenidos morales, espirituales y religiosos, y los conocimientos científicos de la época, derivando en una crisis existencialista que casi lo llevó al suicidio.
No obstante logra salir de la crisis “obligándose a vivir”, fundamentándose en las ideas de libre albedrío y voluntarismo. Dio clases de fisiología en Harvard y por su interés en los temas filosóficos y psicológicos, comenzó a relacionarlos entre sí y con la biología.
En 1890 publica “Principios de psicología” donde aplica su empirismo a temas religiosos y filosóficos. En “Pragmatismo: Un nuevo nombre para algunos antiguos modos de pensar” (1907), ofrece un modo de enfrentarse al mundo.
Fue entusiasta en las investigaciones sobre la conciencia y fenómenos paranormales, defendiendo el ejercicio libre de curanderos y sanadores. En los “Ensayos sobre empirismo radical” (1812) plantea la dualidad objeto-sujeto y la conciencia como una función, un proceso, descartando su concepción como cosa. Asimismo, formula la verdad como aquellas ideas y hechos que son armónicos al individuo y útiles como guías para su actuación sin producir perjuicios.
Se opuso al concepto metafísico del absoluto y el todo como sustancia única, defendiendo un universo plural. Es considerado el padre de la «Psicología Funcional” y, para algunos, también de la “Psicología de la Religión”, tan relevante como quien consolida a la psicología como ciencia. Publicó una veintena de obras y fue miembro de varias Academias principalmente estadounidenses.
Falleció el 26 de agosto de 1910 en New Hampshire.

