En un mundo bipolar, en un planeta redondo, inmerso en una danza de esferas engranadas como ruedas de un reloj y con fuerzas magnéticas opuestas, un péndulo necesariamente oscila en una constante dual. Sin embargo una brújula apunta en una sola dirección.
Nacer y morir, amanecer y atardecer, ir y venir, dar y recibir, vivir y morir, comienzo y fin. Es la sucesión infinita, la constante entrega.
Pero, en la relación de tiempo y espacio, la acción obedece a un orden, a un primero y a un después. Siendo esta ley una cualidad intrínseca del movimiento. De ahí surge la eterna cuestión “¿Quién fue primero el huevo o la gallina?”. Estamos hablando de procedencia, de génesis, de historia, de causa y efecto, acción y reacción, de desarrollo. En otras palabras, evolución y creación.
Caminamos en dos pies, damos dos pasos, uno primero y otro después. Pero, obviando los saltos, el primer paso lo afirma un solo pie. El segundo es impulsado hacia adelante por el primero. Es decir hay un movimiento activo y uno pasivo, uno que marca y dirige y otro que sigue y obedece. Ambos con funciones distintas, roles con beneficios y consecuencias distintas, pero los dos en una sola dirección.
La luz es el comienzo, el alba. La jornada amanece, es la primera entrega. Estos rayos que transcurren, se intensifican y poco a poco declinan hasta que la noche responde y toma la última palabra. Solo hasta un nuevo día.
En el nacimiento, en este caso referido al alumbramiento, ese primer instante fuera del útero, el inicio de esta nueva forma de vida comienza con la inspiración, el primer aliento de aire, y luego de una sucesión de inhalaciones y exhalaciones, la vida culmina con una última exhalación. Este es el orden.
Pero ¿hubo algo antes de todo esto, antes de la manifestación, antes del movimiento y la acción? O simplemente la NADA. Y si es así, ¿Cómo es posible que de la nada surgiera todo? Si esto no es lógico, entonces probemos al revés, el TODO, el absoluto, la constante hizo su entrega una vez más, del todo surgió la vida, tal cual la conocemos o desconocemos, nada.
A toda luz, venimos de una entrega, de alguien o algo que nos entregó. Así nos damos cuenta de ser nosotros mismos la encomienda, una vida en entrega a algo y una vida que finalmente también entregaremos. Sin pertenencia, sin nada. Pareciera que la entrega, el paso, el cambio de mando, fuese la forma de la eternidad.
Recibimos un cuerpo, un alma, una mente. Desarrollamos un cuerpo, un alma, una mente y entregamos ese cuerpo, esa alma, esa mente. Quienes somos, el mensaje o los mensajeros. Somos el cuerpo que recibimos y abandonamos o somos quienes vivimos dentro de ese cuerpo, es decir somos la vida misma. Porque si eso somos, pertenecemos más al aire que al cuerpo con el que nos identificamos, que al polvo en el que nos reduciremos. Somos más el aliento mismo que las formas que lo hacen visible. ¿Visible ante quién? sería la pregunta. Ante nosotros mismos. Somos Narciso, enamorados de nuestra imagen al contemplarnos en el reflejo de las aguas de la ilusión.
Ubicarnos en el dar o en el recibir, en el comenzar o complementar son situaciones transitorias, ambas relativas y suscritas a la constante del movimiento, el cambio.
La vida nos lleva de la mano como madre a su hijo mientras crece, mientras sus piernas se hacen lo suficientemente robustas para caminar por sí mismo. Igualmente este apoyo, esta guía es entregada a nosotros hasta que podamos discernir y desarrollar la consciencia que nos haga avanzar y ascender.
El conocimiento del camino y la meta, la dirección de nuestros pasos, el trazo de un mapa, el entendimiento de las leyes y la guía de la brújula se hacen necesarios en el viaje de la vida. Son los instrumentos del navegante.
Vidas en grado de sobrevivencia o en grado de supervivencia. Solo con el fin de asegurar un puesto, un acomodo. Vidas entregadas a la autocomplacencia, a la satisfacción de los sentidos, a los pies del ego. Vidas que causan sufrimiento. Vidas en ignorancia.
El amor, tantas veces no correspondido. Entregado en brazos frágiles, incapaces de sostenerlo. Abandonado en arenas movedizas, lanzado al vacío de un abismo. El amor envuelto en torbellino de almas que confunden y prefieren el placer de encender el deseo insaciable, en vez de del goce de la entrega del amor puro y divino.
El amor es el norte y el sur, el comienzo y el final, el primer y el último paso. La luz y la sombra, el despertar y el declinar, el sentido de la nada y del todo. La pregunta y la respuesta a la incógnita de la vida y de la muerte. Lo que vale la pena dar y recibir, la consciente entrega.
Fuentes consultadas:
https:// concepto.de Movimiento en física – Qué es,tipos, elementos y ejemplos
https://liteneleiatres.files.wordpress
Rig Veda – El himno de la Creación X 29
Tres Iniciados. El Kybalión. Editorial Kier. 1994 Buenos Aires.


Hermoso texto. Cómo dijo en una emanación la Madre, desde la consciencia Lakshmi «ni una sola célula nos pertenece». Todo está hecho para ser entregado. Una belleza. Gracias.
bellísima conclusión. Gracias!! ONS!!
excelente
muy interesante, me fascina
Impresionante texto, te lleva a un estado de claridad y entendimiento sobre algo muy difícil de explicar y genera un avance tremendo en solo una lectura.
El artículo tiene ejemplos claros y lúdicos que ayudan entender un tema trascendente. Así lo sentí y lo viví. Muchísimas gracias!
Infinita gratitud por este espacio para los iniciados! 🙏🏼 ONS
muy acertado y lleno de enseñanza de la «vida», q el paso por el planeta nos llene de esa luz divina del ……amor.
No sabemos lo que es el amor. Empezando porque, escogemos las personas que «merecen» nuestro amor.