Sw Dayananda | SKY Venezuela
¿El hambre cero es posible?
En la dinámica global instalada como sistema de funcionamiento en este planeta para lograr esa meta supuestamente tan codiciada como el hambre cero, es necesario llevar a cabo prácticas agrícolas sostenibles, que incluye tenencia de la tierra, tecnología y manejo de los mercados.
Se supone que la activación de la Cooperación Internacional debía responder no solo a la meta del hambre cero, sino también a la desaparición de las muertes por hambre en el mundo.
En los informes recientes publicados sobre estadísticas de la crisis alimentaria en (abril 2019) “más de cien millones de personas sufrían la forma más grave de hambre”, cuando pensamos en este número, nos preguntamos: ¿qué tan viable es el objetivo de Desarrollo Sostenible de hambre cero?
A la luz de esta pandemia hemos visto que esta es una situación que lamentablemente se agudiza cada año más y más ya que hacen presencia las variables climáticas (sequia, tifones, huracanes, calentamiento global) y la variable humana (guerras).
¿El hambre es un negocio?
“Según las cifras publicadas por el Programa Mundial de Alimentos 1.000 millones sufren de hambre; diariamente mueren 40 mil personas a consecuencia del hambre y la desnutrición; 100 mil personas mueren diariamente por hambre” (FAO 2018).
La caída de la economía es una realidad que se afianza día a día. Las cosechas no se plantaron en las fechas estipuladas por el confinamiento y esto va a repercutir ya que no vamos a tener el mismo rendimiento y la falta de accesibilidad a los alimentos de cara a estos quiebres económicos son inevitables. Las personas que precisan trabajar no pueden, por lo tanto ¿Cómo hacen para alimentarse?
La escasez de comida que viene a nivel mundial producto de esta situación podríamos llamarla “la pandemia del hambre”.

En las últimas informaciones, ubicando como ejemplo el tema de la soya (rubro que se utiliza para alimentar a la industria de la carne) las grandes corporaciones de Asia están comprando la soya de Argentina y Brasil (grandes productores de este rubro en esta parte del planeta), para almacenar y poder alimentar a 3.5 billones de seres humanos. Como es sabido en Asia se concentra la mayor cantidad de población mundial. Este tráfico masivo de soya es para prepararse a la situación de hambre futura.
En este sentido, por lo menos en este lado del planeta, observamos como las grandes corporaciones controlan los gobiernos, el problema mayor está en que por mucho dinero que tengas, ¿Qué alimento vas a comprar? Si no hay.
Estas grandes trasnacionales y/o corporaciones controlan el precio y la distribución de alimentos en el mundo, funcionan bajo un esquema mercantil de rendimiento económico y pueden producir situaciones de crisis, para favorecer su negocio del hambre y pretenden arreglar todo con dinero.
El hambre cero no es posible, aunque tenemos los recursos naturales suficientes para lograrlo, ya que para el juego económico y político de dominio planteado por las grandes esferas de poder esto no es rentable desde sus principios mercantiles.
En el nuevo orden mundial que se está tratando de imponer, la consigna de hambre cero no está en su agenda.
El hambre ha sido para estas élites una forma de esclavización física y energética. La intervención desde la alimentación incluso la podemos ver en la utilización de cereales para la producción de combustibles (como es el caso del Etanol), sin importar el conflicto que generó el aumento descontrolado de estos alimentos producto de la especulación y del alza en los precios del petróleo.
Este sistema mundial posee formas variadas de producir situaciones de crisis y la pandemia es una más, incluso es el puente de traspaso a este “Nuevo orden mundial” el problema de la consigna “Hambre Cero” lo constituye la ausente voluntad política para materializar esta situación y, sin embargo, es una bandera falsa por supuesto, en todos sus planes y agendas futuras.
Mientras el hambre sea una forma de negocio y dominio, seguirá existiendo en las agendas ya no tan ocultas de estas élites dominantes.
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