En los últimos 70 años se hicieron numerosas denuncias sobre casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos laicos que trabajaban en el ámbito religioso. Durante años estos señalamientos fueron negados, omitidos y encubiertos hasta que fue imposible ocultarlas ante el abominable número de casos. Según el informe de 2.500 páginas presentado por la comisión que investigó los casos durante 32 meses, la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica, Ciase, se encontró que al menos 330.000 abusos sexuales fueron cometidos durante ese período solamente en Francia. El 80 % de las víctimas fueron, en su momento, niños entre 11 y 13 años.
Entre las recomendaciones hechas por la comisión, un total de 45 puntos, se urge a la Iglesia a reconocer su responsabilidad «sistémica» y que responda social y civilmente ante los casos, así como a tomar medidas para que nunca vuelva a suceder. Igualmente, plantea que se realicen actos de desagravio públicos a las víctimas por medio de ceremonias, misas o memoriales en los casos de aquellos ya han partido de este mundo. Así mismo, la comisión recomienda resarcir el ominoso agravio compensando económicamente a los afectados.
Para cumplir con esta última recomendación la Iglesia francesa se ha planteado vender activos inmobiliarios en desuso para compensar económicamente a los perjudicados. Esta estrategia fue calificada por François Devaux, una de las víctimas, de “fétida”, reclamando además que los responsables paguen por estos crímenes. Devaux, fundador de la organización que denunció durante años los casos en Francia, hasta que por fin fue escuchada, sostiene que para resolver este asunto “haría falta un “Concilio Vaticano III” inmediato, esta tarde, no dentro de diez años … hay que revisarlo todo, reorganizarlo todo.” El reclamo de Devaux apunta a evitar que se diluya la responsabilidad individual recriminando al ente abstracto que es la institución y no tomar medidas reales contra los actores, tanto activos como pasivos.
Unos de los puntos álgidos a revisar, según la comisión, es el secreto de la confesión que en casos como estos, resultó ser una forma complicidad pues no se actuó para proteger a los agredidos. Otro aspecto, no menos polémico, que plantea la comisión es “identificar las exigencias éticas del celibato” como requisito para el sacerdocio. En este aspecto pareciera que la comisión pasa por alto que la gran mayoría de los casos son cometidos por pederastas infiltrados en las filas de la Iglesia.
Aquí se trata de personas, de sacerdotes con profundas perversiones sexuales que se escudaron en la posición de autoridad que les confirió la Iglesia para cometer sus fechorías, amparados por cómplices en cargos de poder, y por aquellos que no tuvieron el valor de enfrentar la dura realidad. Así que, si entre las recomendaciones de la comisión, no se incluye un estudio psiquiátrico profundo de los candidatos a sacerdotes, que detecte tendencias insanas, el informe no pasará de ser una “mea culpa” con una solución comercial y la historia se repetirá.
Fuentes consultadas: https://elpais.com/sociedad/2021-10-06/45-recomendaciones-para-reparar-siete-decadas-de-crimenes-pederastas-de-la-iglesia-francesa.html, https://elcomercio.pe/mundo/europa/pederastia-en-la-iglesia-catolica-de-francia-330000-abusos-sexuales-en-70-anos-jean-marc-sauve-eric-de-moulins-beaufort-noticia/?ref=ecr, https://www.elnuevoherald.com/noticias/article255644786.html

