La integridad, como cualidad aplicada al ser humano, define un tipo de personalidad, un comportamiento donde prela la honestidad en sentido cabal, la coherencia entre el pensamiento, la palabra y la acción en todo momento, lugar o situación, alineado a valores y principios de dignidad.
Ante la presión y el rol replicante de los individuos de la sociedad actual, es una cualidad casi inexistente. Sin embargo, más de uno se la adjudica a sí mismo o pretende jactarse ante los demás, de poseerla, justificándose sus propias desviaciones. No es usual aplicar el término en sentido negativo, es decir, a un conjunto coherente de vicios en la personalidad, sino siempre relacionado a las virtudes, y estas se sostienen ante la vista de terceros o sin ella.
¿Cuál es el hilo conductor de la integridad? Aquí que nos conseguimos con la razón que da sentido o condena la coherencia entre el pensamiento, la palabra y la acción y esta es, la intención. Más allá de lo ético, siempre cuestionable debido a las aristas que lo hacen dependiente o por lo menos relativo de los factores culturales, es ésta la razón que realmente cuenta.
Lejos del razonamiento maquiavélico de que el fin justifica los medios, la integridad es la coherencia entre el camino o método y la meta u objetivo final. Aún los individuos de recto vivir, en virtud de una supuesta lógica practicidad, se permiten licencias que desvirtúan su integridad. El meollo del asunto está en la debilidad de las propias convicciones.
Inmersos en un mundo materialista que constantemente invita al acomodo excesivo, a la complacencia, al consumo salvaje y a la competencia en un medio de anti valores, la integridad no se muestra «conveniente».
Sin embargo, la verdadera naturaleza de nuestro ser, clama por su urgente autogestión. En medio de esta insatisfacción, de esta atrofia, está la génesis, el verdadero origen de nuestras crisis existenciales.
Vivir con integridad, es una virtud para quien recorre el sendero del despertar de la consciencia. La integridad es la manifestación de su propia existencia, no sólo posible, sino necesaria. Esto en la filosofía hindú se conoce como Dharma.
Para los budistas se resume en el noble sendero óctuple.
Para los yoguis, está contenida en los principios del Yama y Niyama, los “no y los sí” de la vida, las columnas que sostienen el templo de la autorrealización.
Habitar y habitarse desde un principio armónico, fluyendo en la vida, alineado en todo momento y coherente con los principios de Luz, es la vocación y la capacidad para realizarnos en el gozo de la bondad.
Derecho y deber del ser humano.
Fuentes consultadas:
Aristóteles y la vida virtuosa
https://desafío22.com


⁰noble sendero de luz OCTUPLE DONDE EL BUDISMO ONSPERTAR DE CONCIENCIA O SENDERODE LUZ,viviendo en DHARMA en filosofía i
Es satisfactorio y nutriente una reflexión de como se alcanza el despertar de conciencia o sendero de luz viviendo en Dharma o como un budista Octuple,según los yoguis Yama y Niyama.que en mi manera de pensar para no extremar la civilización y no civilización tomaría el equilibrio de lo material sin atentar a la cultura.gracias gracias namaste namaste con el alma.
Om Namaha Shivaya ….íntegro esto de la integridad a mi intriga de kien soy me manera casi integral. gracias por este informe.
Hermoso gracias
muchas gracias. un refresco a nuestro vivir diario. la integridad como actitud diaria, en mí caso particular la debo practicar con fuerza en el ambiente de proveedor, empresas, negociaciones, exigencias, para justamente no caer en la comodidad y conveniencia.