Las acciones de las neuronas inhibitorias permiten al cerebro preservar la energía “necesaria suprimiendo los estímulos visuales esenciales, de forma que se procesa sólo la información clave”, se lee en el portal “Cuídate plus”. (1) Estas son las principales conclusiones de un trabajo coordinado por David McCormick, de la Facultad de Medicina de Yale, que se publica en el último número de la revista Neuron.
El autor señala que la importancia reside en el llamado fenómeno del iceberg, por el que solo la punta del proceso de captación de datos queda al descubierto, mientras que la mayor parte del proceso no es accesible: «Estas neuronas inhibitorias establecen el nivel que queda visible con o a lo que permanece oculto; establecen qué proporción del iceberg somos capaces de percibir».
La mayoría de los estudios, ligados a la visión y a la percepción sensorial, se centran en el análisis de las neuronas excitadoras que se activan con estímulos simples. En este caso el equipo de McCormick se ha centrado en lo que sucede más allá del campo clásico de la visión, en concreto, con el momento en que el cerebro debe trabajar con escenas más complejas.
Este abordaje les ha permitido demostrar que las células inhibitorias del córtex visual controlan el cómo las neuronas excitadoras interactúan unas con otras: «Las células inhibitorias lideran la forma de actuar del córtex visual».
Llevado esto al entendimiento de cómo nos afecta a nivel psicológico, se supone que nuestros receptores son capaces de llevar muchísima información a nuestro cerebro de lo que es nuestro entorno a través de la visión como de todos nuestros sentidos físicos, siendo estos saturados por muchos bytes de información generando un exceso.
Ahora, para no saturar el sistema, lo pone en el inconsciente, por eso menciona la punta del «iceberg» que sería la parte consciente y bajo de la línea del agua estaría el inconsciente que sería la mayor parte de nuestro cerebro, aproximadamente el 93%. Todo aquello que queda oculto es, por efecto de las neuronas inhibitorias, toda la información que pasa al consciente.
La neurona inhibitoria entonces es la encargada de lo que podemos ver. Ella permite que se nos muestre solo lo que percibimos como la punta del «iceberg». Dado esto, la invitación sería a indagar en esa profundidad del inconsciente, donde estaría la real causa de todo aquello que queda inhibido por esta neurona y que es donde estaría la esencia y el motor de nuestras reacciones. Esas causas han ido tejiendo redes neuronales que están super activas, pero que no vemos, en parte porque no somos conscientes y porque racionalmente tampoco logramos entenderlas.
Por ejemplo, el neuromarketing ocupa este modo para influir en las personas de forma subliminal a través de la publicidad: vemos un vaso con hielo de coca-cola, vemos la botella arriba del líquido café y los hielos en el vaso, pero no logramos ver que en la forma de los hielos existen connotaciones sexuales.
Entonces ¿qué es lo que pasa? toda esa información nos impacta en el cerebro inconscientemente sin darnos cuenta de que hay una o más excitaciones neuronales específicas. Esto da como resultante, que elijamos tomar coca-cola, no porque se vea rica la bebida negra, sino por la información que tiene como tema emocional excitante.
Esto es lo que llamamos neuromarketing, una programación inconsciente en donde la acción de la neurona inhibitoria no nos permite darnos cuenta de que existe otra información procesándose en nuestro cerebro. Esto nos lleva a reflexionar que cuando nos hacemos conscientes de que hay mucha más información que está entrando a través de nuestros sentidos, por nuestro sistema cerebro espinoso, podríamos acelerar el proceso de evolución, permitiendo que la acción de la neurona inhibitoria se reduzca cada vez más. Nos hacemos más conscientes de los efectos que tienen las cosas, personas y circunstancias sobre nosotros, nuestra mente, nuestro sistema, nuestro procesamiento y nuestras acciones.
Si lo trasladamos al mundo espiritual, por ejemplo, a través de los sueños, obtendríamos más información para nuestro desarrollo, si nuestros sueños fueran lúcidos, es decir, no inhibidos una vez que despertamos.
El despertar en medio de un sueño tiene un sentido. Es como hackear la neurona inhibitoria para obtener información del inconsciente que no se encuentra accesible normalmente dada su acción. Venimos fisiológicamente programados para no ser consciente de nuestro inconsciente, favoreciendo así todo tipo de bloqueos.
El gran control de la matrix a través de los cuatro jinetes del Apocalipsis, los cuatro pilares compuestos por la ciencia, religión, economía, y la política, y hoy podríamos agregar un quinto factor, el de la salud, favorecen esta inhibición. Ahora, cuando uno es capaz de hackear la matrix, que no es algo que uno haga externamente sino internamente, podemos llegar a ver cada vez más nuestro inconsciente.
Ahora, ¿por qué reaccionamos frente a una situación? Porque tenemos una herida del alma, porque mi mamá me hizo esto, mi papá me abandonó. Todas las heridas son terreno fértil para que tengamos totalmente bloqueado nuestro inconsciente, haciendo dejado actuar con suma libertad a nuestra neurona inhibitoria, de ahí la importancia de hacernos conscientes y tener acceso a esa información para poder sanar y así ser libres.
Fuentes consultadas:
(1)- https://cuidateplus.marca.com/
“Es Design “ Escuela Superior de diseños de Barcelona
https://concepto.de/neurona/


Mi hijo tiene una empresa de marketing y no ve TV abierta por la misma razón
Om Namaha Shivaya …muchas gracias por este aclaramiento de ojos y,esta apertura neuronal..sirve mucho saber todo esto..gracias si gran gracias . Abrazo en luz hermanos….
Debe ser un camino lento con pasos seguros para no enloquecer.
Antes de entrar en el templo, perdonen… una frase que podría ser interpretada como antes de escudriñar en ese inconsciente liberate del juicio.