¿Desde dónde ofrendo cuando ofrendo? Una importante interrogante que debemos hacernos, ¿desde dónde ofrendo cuando ofrendo? Creemos conocer la respuesta, porque está latente en nuestra naturaleza aparente, no necesariamente la verdadera, la auténtica. En no pocas ocasiones, consideramos que hemos realizado una ofrenda desde lo más interno, desde una postura espiritual, a veces sucede lo contrario. La ofrenda es en realidad una forma de manifestación y expresión cultural, anclada en las antiguas religiones o en religiones inventadas contemporáneas, buscando respuestas, dádivas, salud, paz, ganancias.
Pero en realidad, debemos ofrendar desde adentro, desde la verdad, desde el corazón, siempre que valoremos el acto de ofrendar, que tiene un carácter espiritual, cuando ofrendamos a la divinidad, cuando creemos en nuestra capacidad de amar, de entrega total.
En ciertas religiones existen rituales donde se realizan ofrendas a la divinidad, se colocan ofrendas devocionales ante las diversas formas de la divinidad, o a los pies de los santos o los maestros. Una ofrenda puede también ofrecerse a las fuerzas de la naturaleza, a los antepasados o también a los pobres y a los extranjeros, como una manera de cumplir un deber con sus congéneres.
Un primer paso en el avance espiritual es el de la ofrenda de uno mismo al Ser, una entrega profunda al Ser espiritual, una autoentrega. Se consigue con la meditación, la elevación, la interiorización.
Quien ofrenda su vida a la práctica espiritual, puede obtener la dicha y el gozo, así como también la obtención de la liberación, es decir de la libertad absoluta. La ofrenda o sacrificio que se debe hacer es la del ego, de la “personalidad”, la recompensa es la liberación.[i] En la India y en el Yoga, se habla de la liberación o moksha, en el Budismo se habla de la liberación del sufrimiento y de la dualidad.
La ritualidad en el mundo védico permite al individuo que la practica y al sacerdote, emular lo que sucede en el cosmos y las estrellas constantemente, ofrendar una vida para que emerja otra, transformar una energía en otra, transmutar.
En el sánscrito védico Yaj– es el sacrificio que se realiza en honor a una divinidad, la ofrenda es el medio de devolver a lo sagrado aquello que le pertenece, esto permite pasar de lo humano a lo divino. La ofrenda pueden ser objetos, alimentos, agua, miel, ghee, arroz, flores, incienso, prasad, un regalo, un presente, un don, que se ofrece o eleva a la divinidad, puede ser para buscar la elevación espiritual, o para conseguir un propósito más humano y pedestre.
En las culturas antiguas, existía la práctica de la ofrenda, una forma de devolver al creador lo que nos brinda, lo que permite la vida: “La vida es un regalo que recibimos, que no producimos nosotros, pero por el que debemos ofrecer-devolver algo de alguna manera. La vida misma es un don. La sacralidad de la vida se manifiesta en su circulación por todos los ámbitos de lo real.”[ii] Por tanto, la ofrenda forma parte de la vida de un campesino, de un cazador, pescador, incluso de un habitante urbano. Para quienes desean la liberación, la ofrenda no será un regalo, un don; será la práctica diaria de una Sadhana, la ofrenda es más elevada. Es ofrendarse para Ser.
Fuentes consultadas
[i] Mircea Eliade, Patanjali y el Yoga. Buenos Aires: Editorial Paidós, 1978, p. 39.
[ii] Josetxo Beriain Razquin. “Las metamorfosis del don: ofrenda, sacrificio, gracia, substituto técnico de Dios y vida regalada”. En Política y Sociedad. Universidad Complutense, N. 54(3) 2017: 645-667, p. 648.


ONS!!! BUEN DIA,gracias por recordarme la importancia de la ofrenda,de ahora en adelante ya la tendré más activa en mi vida.
Muy lindo
Muchas gracias Adriana. Saludos.