Erasmo de Rotterdam, humanista, filósofo y teólogo neerlandés, nació el 28 de octubre de 1466 en Rotterdam. Hijo bastardo de un sacerdote y su sirvienta, se ordenó sacerdote agustiniano en 1492. Estudió teología en París donde encontró el impulso para convertirse en un humanista de pensamiento libre e ideas independientes, y no regresó a la vida monástica.
En Cambridge se nutrió de quien consideraba su preceptor, John Cole, volcándose al estudio de los textos clásicos del cristianismo. De allí surgió su obra más importante: una edición del Nuevo Testamento en griego original titulada “Textus receptus”, publicada en 1516, acompañada de notas de estudio y una traducción al latín, obra elogiada tanto por el Papa León X como por el reformista Martín Lutero. Lutero la tradujo al alemán (1522) y Tyndale, de esta al inglés (1526).
Otras obras relevantes fueron los “Adagios” (1500-1536), “El elogio de la locura” (1511) y “Paráfrasis del Nuevo Testamento” (1516), traducida a las lenguas del vulgo europeo en el Renacimiento.
Erasmo rechazaba el autoritarismo de las instituciones porque consideraba que impedían el pensamiento libre, lo cual le trajo no pocos problemas. Buscaba fundir el humanismo clásico y la espiritualidad, un equilibrio pacificador, fidelidad a la Iglesia y el conocimiento directo de las Escrituras por el laicado, rehusando la intención de religiosos de exhibirse dueños de la virtud.
Terminó sus días siendo objeto de ataques por parte de la Iglesia, que prohibió sus textos, y de los reformistas, precisamente por no tomar partido por ninguno de los bandos. Hoy es considerado uno de los más grandes eruditos del Renacimiento nórdico.
Murió el 12 de julio de 1536 en Basilea.

