La noción de autoconocimiento y sus diferentes aristas tales como la autoconsciencia, y el conocimiento de sí mismo, se pueden considerar aspectos esenciales en la transformación de la identidad personal, siendo que en el desarrollo de la historia de esta humanidad siempre parece ser el reto frente a otro objeto externo como punto de referencia y nuestra capacidad de objetivar nuestras acciones y pensamientos como un ejercicio necesario para el entendimiento.
Para este logro es clave la capacidad reflexiva del ser humano junto con su posibilidad real de determinarse no solo ante otros seres, sino también frente a toda la programación social, religiosa, política, filosófica entre otras, de la que somos objeto desde que nacemos.
Recorrer el camino que nos permite dilucidar la noción de la identidad personal sin duda nos acercara al autoconocimiento, al contexto cultural, la razón y la capacidad reflexiva, ya que el entramado social ejecuta su protocolo de formación que además determina en cierta forma la esfera individual y la esfera colectiva en la que el ser humano debe interactuar.
En la tesis realizada sobre el rescate del “self” , por Ghelerman Sebastian en Buenos Aires encontramos lo siguiente: “Sobre la razón en Platón responde a un modelo en el cual la misma es sólo un medio para obtener el bien supremo configurado por un orden racional preexistente que uno conoce y ama” [i]…El papel de la razón puede ir en un proceso de transformación en donde la interiorización y comprensión del entorno, hace que el individuo desde su perspectiva individual genere un entendimiento que luego se materializa en el espacio social en sus diferentes comportamientos”.
En este ejercicio es fundamental como se va forjando la identidad personal entre la información que el sistema social ejecuta y la mediación entre los aspectos internos del individuo que van encajando, desde la reflexión que se empieza a producir en el intercambio y su proceso de autoconocimiento y consciencia de sí mismo.
Esto se va convirtiendo en un entrenamiento que nos ayuda a identificar los recursos que tenemos para nuestra evolución y aquí damos paso a lo que hemos llamado la praxis espiritual, que separada de la programación religiosa, nos vislumbra la posibilidad de elaborar categorías que alimentan la identidad personal desde una trasformación del cuerpo, de la mente, el alma, la consciencia hasta el pensamiento, que se concreta en lo objetivo y lo subjetivo para la transformación interna.
Por ejemplo, el entrenamiento diario puede estar sujeto a los procesos de auto-observación desde lo que el compromiso propio concibe como comportamiento y que así se va a materializar en la esfera social, para luego ser comparado con la expectativa y la realidad. Este ejercicio nos permite evaluar la coherencia que somos capaces de tener con nosotros mismos a lo interno y en el escenario social, para generar entendimiento de nuestras acciones, pensamientos coherentes y lograr dentro del proceso reflexivo afianzar esa identidad personal que nos encamina al desarrollo de la fuerza espiritual.
En las inmediaciones de lo que este sistema en forma integral ejecuta, el propósito está marcado para que el individuo funcione y responda al recorrido que este fija para todo el sistema humano. Uno de los retos mayores lo podemos encontrar en la capacidad de establecernos en un propósito conectado con nuestra fuerza espiritual y a su vez con la voluntad de manifestarnos en él, desde la referencia de categorías como la devoción, la convicción interna y el compromiso de capacitarnos para ejercer al SER en espacios controlados por un sistema social castrador y negador de nuestra naturaleza divina, aspectos como este, y las programaciones referidas con antelación, como la programación social, han sido mencionadas con riguroso enfoque espiritual, en las Enseñanzas de la Escuela Valores Divinos (EVD).
Es por ello, que la praxis espiritual puede llegar a ser un camino escabroso, pero con grandes aprendizajes para el logro de la movilización de destrezas espirituales y de conciencia para el fortalecimiento de la Identidad personal desde la identidad espiritual.
Fuentes consultadas: [i] https://www.aacademica.org/sghelerman/2.pdf


Se hace el camino, mientras sigas adelante en tu camino de prácticas, con paradas pequeñas y largas el camino seguirá formándose paso a paso,ONS.
Tienen razón, hacer camino espiritual por estas tierras y éstos tiempos modernos
colmados de anarquía y grosería en la mayoría de músicas: resulta Difícil.
MI compromiso a éste oficio en MÍ (Gloria Triana V.) es Verdadero y certero en
mi Convicción.