Sophie Magdalena Scholl, activista de la resistencia antinazi, nació el 9 de mayo de 1921 en Fonchtenberg, Baden-Wurtenberg. Su padre era alcalde del pueblo y gran crítico de Hitler. Estudió en una escuela para niñas y disfrutaba dibujar y escribir. En 1933, ignorantes y entusiastas, Sophie y su hermano mayor Hans se incorporaron a las Juventudes Hitlerianas.
Luego, la influencia familiar, darse cuenta del trato que recibían sus amigos judíos y artistas, la imposibilidad del diálogo y la veneración ciega hacia Hitler, transformaron el entendimiento de los hermanos sobre el nacionalsocialismo, y tras la invasión a Polonia (1939) los Scholl ya eran firmes opositores.
Después de cumplir con el requisito de laborar en el Servicio Alemán de Trabajo, comenzó sus estudios de biología y filosofía en la Universidad de Munich donde Hans avanzaba en medicina. Sophie compartió con Hans y sus amigos sobre arte, literatura, música, filosofía, conciertos, excursiones y conferencias.
Terminó el verano de 1942 y de regreso a la universidad empezaron a verse las paredes rayadas y panfletos antibélicos firmados por La Rosa Blanca dispersos por todas partes. Cuando supo que Hans y sus amigos eran La Rosa Blanca se sumó a ellos. Los mensajes antihitlerianos por la libertad, llegaron hasta otras localidades del país.
El 18 de febrero de 1943 Sophie lanzó sus últimos panfletos desde el último piso de la universidad y fue advertida por el bedel quien cerró el edificio y avisó a la Gestapo. Sophie, Hans y Probst fueron detenidos e interrogados sin obtener un nombre, pero el resto del grupo también cayó.
Sometidos a un juicio sumario, el 22 de febrero de 1943 se les condenó a pena de muerte por traición a la patria y se les ejecutó el mismo día.
Las últimas palabras de Sophie fueron: “Sus cabezas también caerán”.

