De acuerdo con estudios, la sonrisa de un bebé ante estímulos determinados es automática. Es decir, no se trata de algo que aprende del entorno, sino que es innata. A partir de los siete u ocho meses de gestación se producen las primeras sonrisas, debido a un reflejo automático que ejerce el músculo risorio, un músculo delgado ubicado a ambos lados de los labios. Este reflejo es arcaico y forma parte del patrimonio genético de la humanidad.
Será a partir de los 3 meses de vida que el bebé comience a reír en voz alta y como respuesta a estímulos externos. Lo cual se considera una señal de maduración en el niño.
La risa mejora la oxigenación, estimula el corazón, los pulmones y los músculos. Aumenta la liberación de endorfinas y reduce el nivel de cortisol, convirtiéndose así en un excelente aliado frente al estrés y la depresión.
Tratándose de algo innato en el humano y considerando los beneficios que produce a nivel físico y psicológico ¿Podemos considerar a la risa como un recurso de apoyo para navegar el mundo de hoy? ¿Una respuesta ante la carrera imparable en la que hemos convertido a la vida y la ansiedad que eso conlleva?
Madan Kataria, médico hindú, nacido en Bombay, nos dice que sí. Él es creador del “Yoga de la risa”, una práctica nacida en India en 1995, que une el pranayama (técnicas de respiración) con ejercicios de risa. Y se fundamenta en el hecho de que el cuerpo no reconoce la diferencia entre la risa real o simulada, por lo tanto, el cerebro segrega endorfinas en ambos casos.
Actualmente el Yoga de la risa ha viajado a 100 países donde existen numerosos “Clubes de la risa”, beneficiando a diversos grupos de la población, incluidos pacientes con Alzheimer.
Hemos visto que la risa tiene formidables efectos en el cuerpo y la mente, pero qué pasa con el alma, ¿puede también verse iluminada por la risa?
Aquí empezamos a indagar sobre un tipo especifico de sonrisa. Un gesto apacible que más que una respuesta al entorno, es un reflejo del interior.
Aquello de lo que habla Patanjali en el Segundo Niyama: Santosha, descrito en el Sutra 2.42 “Al cultivar el contento y la paz interior, florece el gozo supremo”.
Santosha se refiere a la contentura, a la aceptación de las circunstancias de la vida. Sin que ello lleve al conformismo e inactividad, sino al florecer del alma.
Recordar que las condiciones de nuestra vida actual vienen definidas por un Karma (acción) anterior, puede ser de gran utilidad en el camino a la aceptación y así en el cultivo de Santosha.
Ya sea una risa (sonora) o una sonrisa (gesto), los beneficios son profundos en todas las esferas del Ser y al dotarlas de conciencia estos aumentan de manera exponencial.
Cuando una risa surge del alma, te mantiene anclado al presente, suspende la mente por unos segundos y entrega una sensación de deslastre y liberación.
Seamos conscientes del acto de reír y de la maravilla de compartir una sonrisa. Por si acaso faltan motivos, el próximo 6 de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa!
Fuentes:
www.yogadelarisa.com
Sonreír es Infeccioso: El yoga de la risa es una alternativa a todo tipo de males • Blog Alzheimer (alzheimeruniversal.eu)
Descubre las etapas de la sonrisa en el bebé y qué nos quiere decir en cada momento (elmundo.es)
“Efectos del contento”, 2.42 Efectos del contento (santosha) – simple yoga (simple-yoga.org)


LA RISA ES ALEGRIA GANAS DE VIVIR
Muy interesante; la risa trae mucha salud mental , física y emocional. Favor seguir adelante con upaninews , felicitaciones
Gracias por este aporte. Gracias también a todos los que sostienen este espacio…