Tal como la acumulación del amor interno nos mueve a servir, a poner nuestras habilidades y recursos a disposición de alguna causa, así llega un momento en el transitar del sendero espiritual en el cual el alma, plena de las enseñanzas y amor recibidos, comienza naturalmente a sentir agradecimiento hacia el Gurú y la sabiduría que le prodiga e incluso hacia sí mismo, por lograr identificar un sendero puro que lo conduzca al Ser.
Entonces, el discípulo ha sentado la base de una de las más bellas virtudes: la lealtad. Mezcla de agradecimiento, amor, respeto y podrían caber tantas potencias más. Una particular luz que se enciende en el alma y la dota de fortaleza.
La lealtad habría que entenderla primero hacia uno mismo, como el compromiso que hacemos con nuestro Ser para establecer un contacto cada vez más profundo y frecuente. Una vía de autoconocimiento y amor, que en su debido momento nos pueda conducir a la realización.
Ya que el camino es largo, tanto como la suma de numerosas vidas y a que la bruma de maya nos pone a prueba cada día, el alma debe revestirse de valor y constancia para seguir avanzando. Volvernos perseverantes en el camino hacia nuestro Ser es actuar con lealtad hacia uno mismo.
Por otro lado, tenemos la lealtad al Gurú. El Ser que nos ha brindado su amor y guía desde el momento en que providencialmente se hizo presente en nuestra vida. Aquí la entrega del discípulo es la base sobre la cual podrá florecer la relación. Entregarnos a sus enseñanzas con confianza, teniendo presente que el Gurú ha recorrido ya el camino que buscamos andar.
En el Bhagavad Gita, Arjuna hace muestra de esta entrega cuando dirige a Krishna las siguientes palabras: “Ahora soy tu discípulo y un alma entregada a ti. Por favor, instrúyeme”. Hermosa y sencilla manera de solicitar guía, quedando implícito que seguirá la enseñanza recibida. Justamente aplicar en nuestra vida la enseñanza del Gurú sería la forma expresarle nuestra lealtad y amor. Un aprendizaje activo, que nos conduzca a la transformación constante y así al avance en el camino espiritual.
Tal vez nuestra lealtad se encuentra en pleno desarrollo y requerimos de inspiración o apoyo, entonces Hanuman y sus hazañas serían la lectura indicada. El perfecto devoto, nos muestra la lealtad activa, la forma en que la entrega puede llevarnos a lograr objetivos que a simple vista superan nuestras capacidades. Hanuman salta los mares, mueve montañas, todo guiado por el motor de su amor y lealtad a Rama.
El Ramayana cuenta cómo en cierta ocasión Hanuman abrió su pecho, para revelar que ahí moraban sus amados Rama y Sita. Bella forma de mostrar que la unión, el amor y los lazos de lealtad se llevan en el interno. Y se resguardan como lo más preciado para el Ser, acompañándolo en todo momento.
Probablemente sea esa compañía constante el regalo más grande que nos otorga el Gurú. Su amor y aliento en el sendero son el mejor aliciente para continuar avanzando. Agradece y avanza, en el camino espiritual un corazón agradecido es un corazón leal.
Fuente: Bhagavad Gita. Cap. II


Gracias ermoso articulo ay tamto que aprender