Valentía, fuerza de voluntad, acción, liderazgo y regencia. El León se erige como el Rey de los mamíferos terrestres. Este gran felino, soberano de la sabana, protege sus dominios y a su manada. Es servido por sus fieles señoras que le procuran progenie y alimentos.
Contemplar de cerca un León, para los que hayan tenido la oportunidad, ya sea a sus anchas en su hábitat o en triste cautiverio, es toparse de frente con la fuerza de una presencia magnética y eléctrica. El silencioso meditar del León puede en cualquier instante quebrarse con su profundo y potente rugido. Su sigiloso caminar explotar en un certero, feroz y letal ataque. Un zarpazo de su descomunal garra, podría ser el fin de cualquier criatura que osase contrariarle.
De allí que haya sido usado a lo largo de la historia como referente de coraje, nobleza, justicia y liderazgo. Hoy por hoy, relegado tal vez a casas monárquicas, o pioneros estudios cinematográficos; nuestro admirado “Rey de la Selva”, se encuentra en peligro de extinción. Cazado en demasía por una facción de la raza humana, que ha perdido todo respeto por la sacralidad de la vida y profanado de forma absurda todo vestigio de Majestad.
El vehículo de la Madre Durga
Mángala irrumpe ferozmente montada en su poderoso león. Implacable ante Mahishasura, quien ingenuamente intenta persuadirle de que abandone las armas y viva como una reina junto a él. Durga le rechaza firmemente y allí mismo se despliega una colosal batalla. Shakti asesta poderosos golpes con sus armas al Asura. Simha, valiéndose de garras, colmillos y dientes; hace lo propio. Como una gloriosa unidad divina vencen finalmente al Asura en el amanecer del décimo día. Luego de haberse batido magistralmente durante nueve noches.
La Madre Divina es la expresión absoluta de la energía universal. Ella Reina sobre la creación toda y está más allá del bien y del mal. Por eso monta un león, que también simboliza en este caso, los instintos salvajes de la dualidad: ira, arrogancia, egoísmo, lujuria, apego, violencia, deseos, etc.
La Madre Durga es la única capaz de asistirnos en nuestra propia batalla ante nuestro contenido asúrico. Teniendo incluso que transformarse en Kali cuando la maldad es demasiada. Sus devotos saben que ella los resguarda y los protege ante el mal propio y ajeno. Así como los nutre de amor divino y les provee las fuerzas para habitarse en luz.
El león de Judá
La tribu de Judá, fue elegida entre las 12 tribus de Israel para liderar con justicia. De esta sería el profeta Daniel, quien saldría ileso del foso de los leones, por asistencia angélica. Episodio más que simbólico del regio linaje que daría a judea un Rey tan ilustre como David. Jesús de Nazareth, la conciencia crística encarnada en Galilea, es llamado en las escrituras “El León de Judá”. Rey de reyes y el Mesías esperado por largo tiempo y del que hablan y dan fe numerosas profecías. Este león vendría a liberar al alma humana de la oscura captura y represión en la que se encontraba y redimir el dolor del mundo como cordero de sacrificio. En una paradoja de la historia, donde el león termina siendo sacrificado como cordero, al no haberlo reconocido como león. Ya que su reino no era de este mundo y su majestad era la majestad del Ser.
Otro de los referentes del león es el signo zodiacal de Leo. Un signo de fuego, de cualidad fija. El más imponente de los 12 y regido por el Sol. Los nativos de este signo son líderes naturales y poseen una fuerza de voluntad tremenda, que los impulsa a conseguir lo que se proponen. Los avatares de Vishnu: Rama y Krishna, son la más pura y contundente expresión de los atributos del león y símbolo de la majestad más absoluta.
Fuentes Consultadas:
https://espiritualidadysimbolismo.com/significado-espiritual-leon/
https://universohindu.org/dioses-hindues/diosa-durga/
https://vidaesperanzayverdad.org/profecia/12-tribus-de-israel/la-tribu-de-juda-en-la-biblia/


Majestuoso símbolo. Para una segunda parte, otra referencia icónica: el de Nemea y Hércules, que al vencerlo se pone la piel encima de su piel humana. Gracias por el artículo.
Gracias. Hermoso y esclarecedor artículo.
Ricardo Corazón de León