El escritor estadounidense Ken Wilber es uno de los principales pilares de la psicología transpersonal y a través de sus obras, desde 1977, ha planteado una tercera vía en su percepción de los centrismos para comprender desde aquí el enfoque espiritual como el camino propuesto en la búsqueda del equilibrio y la armonía en los seres humanos y las sociedades que estos reproducen.
Los centrismos a los que se refiere Wilber son: Egocentrismo centrado en sí mismo, etnocentrismo posicionado en la etnia y en el mundo centrismo concede importancia al mundo en su totalidad.
Estos conceptos, pudiendo interpretarlos desde estadios de la consciencia humana y recreados desde la razón griega, han representado una de las armas más poderosas contra la humanidad. A contrapelo, Pedro García, profesor de la Universidad de Granada, señala que estas ideologías consagraron la era del colonialismo y los saqueos a los pueblos nativos, considerados por los imperios como subdesarrollados, legitimando así medios para la destrucción o aniquilación de estas sociedades más débiles en función del desarrollo.
En contraposición y desde el planteamiento de Wilber en este modelo de consciencia, la conexión con lo más profundo, con la naturaleza, con el otro y la activación de nuestras capacidades, constituye una individualidad plena y sana.
Para romper la ambigüedad de los centrismos es menester la mediación de las diferentes teorías para poder abordar el estudio de los aspectos espirituales partiendo de la desconstrucción de la religión occidental. Admitir las tendencias en las corrientes psicológicas o psicoterapeutas que buscan contemplar el enfoque espiritual de los seres humanos en su quehacer para que pueda, en primer lugar, conocer y conciliar a las personas con su propio yo profundo, con su realidad inconsciente, asumiendo el principio jungiano de que aceptándome tal como soy a la luz de mi experiencia, podré acceder a realidades más profundas y seré más auténtico. En segundo lugar, que pueda adaptar y transformar al individuo dentro de valores y normas de convivencia social, y así rescatar una ética y un comportamiento comprometido y significativo.
Los enfoques centrados en el espíritu, o espirituales en el campo de la psicología, orientan su principio en la conexión con la búsqueda del significado de la vida, la trascendencia, la expansión o cambio de conciencia y el bienestar humano en general. Esto permite concebir la posibilidad de responder a una especie que no logra reconocerse a sí misma en los otros, sobrevalora la disparidad sociocultural, ambiental por encima de todo hasta el punto de olvidar que forma parte de este sistema.
En las propuestas de Wilber se vislumbra un camino muy peleado dentro de lo que la ciencia ha planteado de reconciliación, de dejar de lado el sufrimiento y experimentar, desde el desarrollo de la consciencia, un estado de plenitud, de conocimiento interno, respetando la diferencia y la identidad del otro.
Por último, los centrismos, representados por el egocentrismo, etnocentrismo y mundocentrismo, son patrones de pensamiento y comportamiento que reflejan diferentes niveles de desarrollo de la conciencia en el ser humano.
Comprender y trascender estos centrismos es un desafío desde los Estados la humanidad misma, para lograr una mayor armonía y equilibrio tanto a nivel personal como en la convivencia social y alcanzar una conciencia más amplia y compasiva.
Fuentes:
https://www.ugr.es/~pwlac/G03_07Pedro_Gomez_Garcia.html
https://lamenteesmaravillosa.com/ken-wilber-el-creador-de-la-psicologia-integral
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