Alejandro III de Macedonia, Alejandro Magno, rey macedonio, nació en Pella el 21 de julio de 356 a.C. hijo de Olimpia de Epiro y, según una leyenda, hijo adúltero del rey Filipo II de Macedonia. Desde los 13 años fue formado por Aristóteles en ramas humanísticas y científicas como filosofía, lógica, retórica, metafísica, estética, ética, política y biología, que despertaron en él interés por la cultura y epopeyas griegas. Su padre lo preparó para gobernar y para la guerra, enseñándole, por ejemplo, la estrategia de la línea oblicua que le dio gran ventaja en sus futuras conquistas.
Al ser asesinado su padre, Alejandro, con 20 años, lo sucede y aplasta las rebeliones internas surgidas. Inmediatamente, en 334 a.C., decide ir a la conquista del Imperio Persa con 40.000 hombres comandados con gran valor y extraordinarias dotes militares. Obtiene la victoria en Asia Menor (334), Siria (333), Fenicia y Egipto (332), y toma las ciudades de Susa y Persépolis en Mesopotamia (331 y 330). Se hizo aclamar como Emperador y emprendió de nuevo la conquista de pueblos orientales en Asia Central y actual Afganistán, para continuar sobre la India (326), donde se detuvo debido al amotinamiento de sus tropas.
Alejandro inició la unificación de su imperio estableciendo una sola moneda, un solo idioma, celebrando innumerables matrimonios entre macedonios y mujeres persas, desarrollando carreteras, sistemas de riego y un intenso comercio. Fundó unas 70 ciudades de las cuales Alejandría de Egipto llegó a ser la más importante.
Murió tempranamente a los 33 años en Babilonia, en 323 a C.

