A pesar de haber pasado casi desapercibido en gran parte del siglo XX, Max Horkheimer fue sin duda uno de los filósofos más brillantes de su época y uno de los principales representantes de la Escuela de Fráncfort, que desarrolló la llamada “teoría crítica de la sociedad” de gran influencia en los pensadores de la posguerra.
Nació en el seno de una familia judía, en Stuttgart, capital de Baden-Wurtemberg, el 14 de febrero de 1895. Estudió hasta los 16 años, luego trabajó en la fábrica de manufactura de su padre. Más tarde, fue llevado como soldado a la Primera Guerra Mundial y cuando esta terminó se inscribió en la Universidad de Múnich para estudiar Filosofía y Psicología. Fue profesor de la cátedra de filosofía en la Universidad de Fráncfort. Una vez posicionado el gobierno nazi, Horkheimer, por su condición de judío, tuvo que emigrar a Suiza y luego a Estados Unidos, donde recibió la ciudadanía, en una sociedad a la que dedicó su Dialectica de la Ilustración. Su corriente de pensamiento está imbuida en la tradición filosófica de Kant, Hegel y el neokantismo.
Falleció en su Alemania natal, en Nuremberg, el 7 de julio de 1973.

