Una mujer que, desde los inicios de su vida, experimentó las verdades que van más allá de lo visible. Desde muy pequeña, Mirra Alfassa, ya contaba con momentos de vivencias paranormales. Sus padres llenos de preocupación acudían con ella al doctor para poder entender lo que le pasaba. A su joven adultez se encontró inmersa en el mundo del arte y la bohemia, para luego dar un giro y sumergirse por completo en el ocultismo, que, según sus propias palabras, no parece producir la completa transformación de la materia, por lo que duda de su validez.
Se produce luego el encuentro con Sri Aurobindo y reconoce que es el mismo ser que se aparecía en sus múltiples visiones. Juntos llegan a la conclusión de que las experiencias espirituales no logran en sí mismas la transformación. La única forma de lograrlo es a través del descenso de la energía cósmica, la Fuerza Divina.
“Alfassa supo alcanzarse de forma completa
al saber reflejar la Luz de su Maestro
para luego destellar la Luz propia”
Nos dice el diccionario de la RAE que resplandecer significa “despedir rayos de luz propia o reflejarla, ya sea por alcanzar la grandeza o la perfección”. Alfassa supo alcanzarse de forma completa al saber reflejar la Luz de su Maestro para luego destellar la Luz propia que termina siendo un fractal de la Luz dispensada por su Gurú.
Un ser humano, cuyos preceptos estaban sustentados en lo que ella llamaba los dos grandes pilares de la transformación: la voluntad activa, aspiración o renuncia y la Gracia Divina, que solo será derramada si el anhelo de renuncia se establece dentro de las cualidades de la Luz y la Verdad. Alfasa radical en sus formas y profundamente amorosa en su servicio, la llevaron a ser conocida como “La Madre”.
Adepta mayor, que vivió para proyectar las enseñanzas de Sri Aurobindo, que, a más de ser su compañero de vida, principalmente era su Gurú. El tema central en sus enseñanzas: la renuncia. Renuncia sin ambigüedad, completa. Rendirse y entregarse por completo al Ser y a la Gracia Divina.
Enfática en proponer la acción de rechazar la oscuridad propia persistentemente, dado que la transformación debe ser integral: oscuridad y luz, correcto y no correcto, verdad y mentira no pueden coexistir en aquel que anhela alcanzar la Gracia Divina y el descenso de ella sobre el ser.
“Reconocer que es tarea de cada uno,
dentro de las ilimitadas fronteras del libre albedrío,
el activar la voluntad consciente”
Abandonar la expectativa de creer que la Divinidad será quien active la voluntad de entregarse a la renuncia. Reconocer que es tarea de cada uno, dentro de las ilimitadas fronteras del libre albedrío, el activar la voluntad consciente hasta que la instalación de la poderosa fuerza de transformación sea irrevocable e inamovible y el descenso completo. Dedicada a impartir la filosofía del Yoga Integral.
Al pasar de plano Sri Aurobindo, la Madre dedicó sus días a la atención del Ashram en el que llegaron a vivir 2000 personas, así como al servicio y la guía de los discípulos de Sri Aurobindo, que luego fueron los propios. Sus formas de instrucción, básicamente orales, llevaron a generar recopilaciones de sus conversaciones cotidianas mantenidas con los discípulos dentro del Ashram.
No en vano fue apodada la Madre, ella, una energía que en su momento todo lo da, todo lo dispensa, togo lo crea y lo gesta en beneficio del alma que anhela entrar en el campo luminoso. Un ser que pudo lograr en estos planos la experiencia completa de la Fuerza Cósmica de la Madre Divina y brillar por siempre.

