Francisca Josefa del Castillo y Guevara, religiosa y escritora colombiana, nació en Tunja, Virreinato de Granada, el 6 de octubre de 1671, en el seno de una familia de alcurnia dentro de la sociedad colonial, condición que le permitió aprender a leer y escribir, e inclusive aprendió latín. En su infancia fue enfermiza y retraida, y prefería la soledad que la conversación. Sus lecturas fueron Santa Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz y la Biblia.
A los 18 años, y contra la opinión parental, Francisca ingresó como seglar al Convento de Santa Clara la Real en Tunja, y a los 23 tomó los votos. Su celda asomaba tanto a la capilla como al huerto y los frutales. Ejerció diversas labores como sacristana, enfermera, maestra de novicias, secretaria y como abadesa en cuatro oportunidades.
Por exhorto de su confesor, escribió sobre los sentimientos místicos que experimentaba. Su obra no es extensa, pero ha sido relevante como literatura y para el estudio de la vida en el convento durante la colonia. Consta de cinco libros, dos titulados “Afectos espirituales”, versos y poemas de exaltación de santos, de la Virgen María, sacramentos y reflexiones sobre la Biblia, y “Mi vida”, una autobiografía donde describe las visiones místicas que tenía desde los 7 años, sus tormentos, las enfermedades que padeció, entre otras vivencias. Otro de los libros fue la contabilidad que llevó durante la administración del convento.
Su obra ha sido estudiada y es reconocida como una de las escritoras más destacadas de la literatura del Virreinato y de Colombia. Murió el 7 de agosto de 1742.

