Josef Škoda, médico checo, nació en Pilsen, Bohemia, el 10 de diciembre de 1805. Hijo de un cerrajero, era enfermizo y estudiaba afanosamente a la luz de las velas. Asistió a la Universidad de Viena y egresó, entre los mejores, como doctor en medicina (1831). También estudió matemáticas y física.
Comenzó su práctica en Pilsen; con la epidemia de cólera asiático se convirtió en médico del distrito bohemio, promoviendo medidas higiénicas preventivas, más que prescribiendo medicamentos. Ingresó al Hospital General de Viena y trabajó con Karl Rokitansky en el Instituto de Anatomía Patológica. Investigando sobre auscultación, descubre el trabajo de Josef Leopold Auenbrugger (1761) sobre diagnóstico por percusión; también estudia la clasificación francesa de sonidos de percusión sobre los órganos y la sustituye por cuatro categorías basadas en sonidos según contenido de aire y fluidos. Explicó los cambios físicos de un órgano a partir de posibilidades anatómicas y patológicas para llegar a un diagnóstico clínico, incluyendo diagnósticos cardíacos.
Realizó cursos sobre auscultación percutiva, recibiendo, inclusive, médicos de otros países europeos. Utilizó su método en el Hospital General sin la aprobación exigida, lo que casi le cuesta la licencia, pero su fama había alcanzado al consejero de la corte, Von Türkheim, quien intercedió por él. Gracias al diagnóstico acertado de Škoda sobre el caso de un ministro, Von Türkheim creó para él el departamento para enfermedades del tórax, al que se adjuntaron luego dermatología y medicina interna.
A pesar de la oposición, Rokitansky logró (1846) que Škoda obtuviera la cátedra de Patología y Terapia Especial en la Universidad de Viena. Publicó al menos siete investigaciones y promovió el “nihilismo terapéutico”: minimizar la intervención terapéutica, sugerir dietas adecuadas y permitir la recuperación natural del organismo.
Miembro de la Real Academia de Ciencias, falleció en Viena el 13 de junio de 1881.

