Miguel de Cervantes Saavedra, soldado y autor del Siglo de Oro español, nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, el cuarto de siete hijos de una familia modesta. En la búsqueda de mejores oportunidades, la familia se trasladaba con frecuencia. Es posible que haya estudiado temporalmente con jesuitas.
Fue un lector ávido y a sus 21 años publicó un primer poema dedicado a Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Luego huyó a Italia, sirvió al cardenal Acquaviva, abordó la literatura italiana y se alistó en un regimiento que luchó contra los turcos en la épica y victoriosa batalla de Lepanto, donde destacó como combatiente, su mano izquierda quedó lisiada y él fue apodado “el manco de Lepanto”.
De regreso a España la embarcación fue atacada y fue apresado y esclavizado en Argel, cautiverio que se prolongó hasta 1580 cuando lo rescataron. Vivió siempre en precarias condiciones económicas, trabajó como mensajero real y recaudador de impuestos. Se dio a conocer con “La Galatea” (1585), su primera ficción, obteniendo solamente el pago inicial. Se aventuró en la dramaturgia con más de 20 obras, entre las que destacan “La Numancia” y “El tráfico de Argel”, y fue apreciado por el público. Otras obras conocidas son “Novelas ejemplares” (relatos, 1613) y “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” (novela, 1617).
El éxito llegó al final de su vida con “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” (1605 y 1615), su obra cumbre y clásico de la literatura universal. Considerada como la primera novela moderna, fue popular y traducida a las lenguas europeas; posteriormente se convirtió en la obra con más ediciones y traducciones de la historia, después de la Biblia. Todos los reconocimientos son póstumos.
Falleció el 22 de abril de 1616.


Qué lindo que celebramos a Cervantes hoy, ¡patriota de la letra y del bando cristiano en Lepanto! Aunque su mano izquierda se quedó lisiada, al menos consiguió el apodo de el manco, ¡un nombre que seguro le daba juego en las tablillas! Y qué constancia vivir en precarias condiciones económicas, trabajar como mensajero y recaudador, ¡perfecto para inspirar novelas! Es gracioso ver cómo hasta Don Quijote, su obra cumbre y más traducida después de la Biblia (¡si, más que la Biblia!), llegaron tarde a la fama. Que post mortem lo haya arreglado todo, ¡qué chiste del destino!đếm ngược ngày