Aparece por vez primera en el Génesis, portando en su pico una rama de olivo cargada de la esperanza de un nuevo ciclo. La tierra seca del monte Ararat, donde Noé encallara su arca y desembarcara con las semillas de la nueva siembra planetaria, se convertía en la Paz alcanzada, finalmente; tras una tormenta de 40 noches y días. ¡Qué dicha caminar en tierra firme!
Referenciada, eras después, en el mismo compendio editorial; la paloma da nuevo testimonio de Esperanza. Juan el Bautista, primo de Jesús de Nazareth se encontraba haciendo lo que fue su misión: Bautizar a los fieles creyentes en el río Jordán. De pronto ve llegar a su primo, quien venía a recibir la iniciación que por Ley correspondía. En ese momento Juan, categórico como de costumbre, proclama: “Yo los bautizo con agua para la expiación de los pecados, pero aquél que viene hoy ante mí; los bautizará con fuego y Espíritu Santo”.
Jesús entró al Jordán, Juan lo sumerge y quien emerge es Cristo. Se abren los Cielos y por un haz de luz desciende el Espíritu Santo en forma de una paloma inmaculadamente blanca. Se escucha la Voz de Dios decir: “He aquí a mi hijo, a quien tengo complacencia.” Así lo registró Marcos en su Evangelio.
A lo largo y ancho de la historia, las palomas se han usado como mensajeras. Por su infalible habilidad para retornar a su lugar de origen. Reflejos del Atman impoluto en su capacidad inherente de vuelta a la fuente. Las palomas aman su nido, son fieles a su pareja, buscarán por ende volver al hogar. Existe registro de su extenso uso en el Egipto de los Faraones, cuando el advenimiento de Ramsés III fuera anunciado al imperio mediante una suelta de palomas. Tenían en Memphis palomas provenientes de las principales ciudades del imperio que se extendía por la ribera del Nilo. Al soltarlas, llevaban el mensaje a sus destinos de origen; lo que se convertía en un comunicado oficial nacional.
En nuestro plano dual, un símbolo de Paz no puede quedar exento de encontrarse involucrada, involuntariamente; en la guerra. Cuenta la leyenda, que Gengis Khan asediaba una ciudad fortificada. Tras largo asedio, aceptaron negociar. Levantaría el asedio y se retiraría bajo una sola condición: que le fuesen entregadas, a manera de tributo, mil palomas. Por supuesto que los asediados accedieron y cuanto antes entregaron lo acordado. El astuto y despiadado Gengis Khan desplegó su estrategia: amarró en una de las patas de cada paloma, una pequeña antorcha que llevaría cada una a su palomar; incendiando así a la ciudad entera, con sus pobladores, las mil aves… Todo arrasado.
La mensajería bélica a vuelo de pájaro se utilizó en la primera guerra mundial con unas microcámaras que portaban las palomas y con las que podían fotografiar el territorio enemigo sobrevolándolo. Un precursor del actual dron. El uso de palomas se sostuvo hasta la segunda guerra mundial, donde palomas inglesas y halcones peregrinos alemanes, replicaban las maniobras de aviación que ocurrían en las batallas de las fuerzas aéreas de ambas naciones. El memorable MI-14 era un programa de espionaje basado en el uso de palomas mensajeras. El lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki; sellaba el fin de la segunda guerra mundial. El Imperio del Sol naciente vivía ahora su ocaso, con el alumbramiento de la era nuclear.
En el marco del primer congreso mundial por la Paz, se le pide a Pablo Picasso que diseñe el logotipo. Con fino trazo dibuja una paloma al vuelo con su respectivo ramillete de olivo en el pico. Simbólicamente analógico a la anécdota de Noé en el Génesis. Se reúnen en la ciudad polaca de Breslavia, entre el 25 y 28 de Agosto de 1948. Entre los delegados españoles se encontraba Picasso; a quien se le otorgó el honor de pronunciar su primer discurso ante nada menos que 500 asistentes.
La intervención de Picasso giró en torno a la libertad de su amigo Pablo Neruda, a quien elogió como el mejor poeta de habla hispana y quizás uno de los mejores del mundo. Sobre él dijo: “Nuestro Congreso, a mi modo de ver, no debe aceptar una injusticia tal, que se vuelva en contra de nosotros todos. Si Pablo Neruda no recobrara su libertad, nuestro Congreso no sería un Congreso de hombres dignos de ser libres.” A lo que el poeta, un par de años más tarde, contestó: “La paloma de Picasso vuela sobre el mundo, nívea e inmaculada, llevando a las madres una palabra dulce, de esperanza, despertando a los soldados con el roce de sus alas para recordarles que son hombres, hijos del pueblo, que no queremos que vayan a la muerte. Y vuela sobre los monumentos y las ciudades, se queda pegada a todos los muros de todas las ciudades del mundo con el mensaje de la paz que el maestro Picasso envió con ella a todas partes”.
Fuentes Consultadas:


Que interesante, mi hija se llama Marian Paloma , gracias ONS 🙏🏻🕊️