Karl Christian Friedrich Krause, filósofo alemán, nació en Eisenberg, Sajonia, el 6 de mayo de 1781, hijo de un pastor protestante. Estudió en la Universidad de Jena y fue discípulo de Fichte y Schelling, y en 1802 fue habilitado como profesor autónomo en la misma universidad. La falta de estudiantes lo obligaron a trasladarse a Rudolstadt y luego a Dresde.
En 1805 se adhirió a la logia masona, pero publicó dos escritos acerca de sus doctrinas, revelando lo que debía resguardar, y por ello fue expulsado.
El desarrollo de su propio pensamiento filosófico fue expuesto en dos obras fundamentales: “El ideal de la Humanidad” (1811) y “Lecciones acerca del sistema de la filosofía” (1828). Por una parte propone la constitución de una república mundial con cinco federaciones (continentes) y un gobierno único, global. Por otra, formula el concepto de “panenteísmo” (“krausismo”) que pretende concertar el panteísmo, el teísmo y el deísmo, y según el cual Dios es una esencia que contiene en sí misma todo el Universo sin agotarse en él y unifica los tres mundos (naturaleza, espíritu, humanidad) en un todo orgánico, conjugando la inmanencia y trascendencia de Dios.
Desde el punto de vista social, Kraus abogó por la autonomía de los distintos ámbitos humanos como la educación y la ciencia, defendió la igualdad de derechos de hombres y mujeres, los derechos del niño y los derechos de la naturaleza (ecologismo). También se opuso al concepto de Estado de Hegel por su potencial totalitario y apoyó las asociaciones de carácter universal como la familia y la nación.
Sus ideas fueron importantes en España e Hispanoamérica, y más tarde también en Alemania. Fue autor de numerosas obras, algunas de las cuales aún se encuentran inéditas.
Falleció en Munich el 27 de septiembre de 1832.

