Los seres humanos somos especialistas en experimentar los extremos. Nos pueden encontrar habitando este planeta en las situaciones más insólitas, desde lugares con temperaturas a menos 40 grados, y otros que superan los 50 grados centígrados. Desde las tupidas selvas tropicales hasta las desoladas estepas orientales del desierto del Gobi ni que decir de las condiciones artificiales de vida de las megalópolis, o de las estaciones espaciales.
Y si nos asombra esta experimentación de los extremos, y tal vez en un futuro no muy lejano de otros, lo realmente sorprendente es la extraordinaria gama de concepciones mentales de la realidad que experimentamos entre los bordes del amor y temor. Una de las posiciones que se ha puesto en evidencia durante estos tiempos de pandemia es la del optimismo y el pesimismo expresadas en los pronoicos y los paranoicos.
En situaciones límites surgen estas dos tendencias como formas de darle sentido a los hechos cuando no somos capaces de aceptar la realidad como parte natural de la vida, ya sea de nuestro agrado o no. La psicoanalista Raquel Kleimann considera que la paranoia es un mal difundido en toda la humanidad y que lo que diferencia a los déspotas y los enfermos de paranoia es que estos lo padecen en mayor medida. Las fluctuaciones de la vida, con sus altos y bajos, hace que sea difícil ver las cosas objetivamente cuando estamos en el fragor del vivir, optando unos por el pesimismo derrotista mientras otros asumen un optimismo escapista sin fundamentos.
La paranoia ha sido reconocida como enfermedad mental desde hace tiempo, sin embargo, la pronoia es objeto de debates sobre si lo es o no lo es. En ambos casos, las personas son atrapadas por ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos, que pueden coexistir con una personalidad bien estructurada sin pérdida de consciencia ni alucinaciones. En el caso de la paranoia, la persona tiene un patrón de desconfianza y recelos hacia sus congéneres, la sociedad y sus instituciones que los llevan en muchos casos a ser adeptos de las teorías conspiratorias. En ellas encuentran una especie de contrapeso sicológico que les proporciona una sensación de control, de superioridad al saber algo que los demás ignoran con lo cual le encuentran un sentido a un mundo que parece no tenerlo.
Por otro lado la definición de la pronoia es de nueva data y fue acuñada por Fred H. Goldner, quien en un artículo publicado en 1982, la describió como un fenómeno que se daba en individuos que estaban convencidos de que había algo o alguien que conspiraba para que las cosas salieran bien desarrollando una visión distorsionada de la realidad.
Generalmente, perciben la conspiración proveniente de fuerzas sobrenaturales benévolas lo que no les genera el estrés y la ansiedad que sufren los paranoicos ante la idea de fuerzas oscuras que los acechan constantemente. Siendo la lógica de ambas condiciones mentales la misma, mi vida no depende de mí, sino de otros, los individuos son fácilmente manipulados. En el caso de los paranoicos suelen caer en manos de líderes políticos o religiosos inescrupulosos que, inculcando la desesperanza y toda clase de teorías conspiratorias, se ofrecen como los salvadores de la sociedad.
En el caso de los pronoicos suelen ser víctimas de seudoguías espirituales, de coachs y gurús mercantilistas de la nueva era que, cual sirenas venden fantasías ideológicas que desvían a las personas de la posibilidad de alcanzar un verdadero despertar espiritual tan necesario en estos tiempos.
Estas visiones distorsionadas de la realidad, paranoia y pronoia, y muchas otras a las que somos tan propensos, son producto de una mente inquieta, dislocada. Sri Nisargadatta Maharaj, un exponente contemporáneo de la filosofía Indú del no dualismo, nos da una clave infalible para superar estos extremos a los que la mente es tan propensa: “Cuando la mente está quieta, refleja la realidad. Cuando está enteramente inmóvil, se disuelve, y solo la realidad permanece. Esta realidad es tan concreta, tan verdadera, hasta tal punto más tangible que la mente y la materia, que comparado con ella incluso un diamante es blando como la mantequilla. Esta abrumadora realidad hace que el mundo parezca como un sueño, nebuloso, irrelevante.
Fuentes consultadas: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000938.htm https://lamenteesmaravillosa.com/la-pronoia-creer-universo-conspira-favor/ https://www.wikiwand.com/en/Pronoia_(psychology) https://cdn.website-editor.net/639d92120e4f461b8dfd2b1cf3ee82c6/files/uploaded/Yo%2520Soy%2520Eso%252B%252B.pdf https://www.cractualidad.com/columnas/paranoia-vs-pronoia-que-queremos-experimentar/ https://www.nytimes.com/es/2020/09/30/espanol/ciencia-y-tecnologia/teorias-conspiracion.html


El tema es muy interesante y profundo. En el proceso de vivir, en tiempo y espacio, reflexionó sobre el ayer y el hoy. Obviamente que cada ciclo trae consigo la conciencia colectiva. El conocimiento profundo de si mismo y del entorno. A medida que se avanza, y con las facilidades o dificultades que se otorgan, además del sitio geográfico y cultura, la vida personal es expuesta a muchas situaciones, donde lo que se ES, tiene su evolución. Y sin temor a equivocarme, mi visión la enfoco hacia la belleza de lo interno. A la guía de aquellos que han mostrado y muestran una verdad amorosa que irradian y ofrecen sin palabras. Ahí no existiría paranoia? o Pronoia?