Yasujirō Ozu, cineasta y guionista japonés, nació el 12 de diciembre de 1903 en Tokio, hijo de un comerciante de fertilizantes y tercero de cinco hermanos. En Matsuzaka Ozu se ausentaba de la escuela para entrar en los primeros cinematógrafos a ver “Quo Vadis” y “Los últimos días de Pompeya”, decidiendo que sería cineasta. Presentó exámenes para ingresar a la universidad y para formarse como maestro, pero reprobó.
Entró en la productora Shochiku (1923) y debutó en cine mudo (1927), realizó anualmente varias películas y comenzó a recibir reconocimiento, pero tenía que trabajar a destajo para subsistir. Era aficionado a la bebida, al tabaco y a los somníferos.
La aguda comedia de fondo social “He nacido, pero…” lo llevó al tope de la lista anual de Kinema Junpo en 1932, logro reiterado durante su cerrera. En 1936 produjo su primera película sonora, pero evadía el color y el cinemascope. Participó en la guerra de Manchuria (1937-1939) y durante la II Guerra Mundial fue enviado a Singapur para realizar un documental que no se hizo, fue prisionero de los británicos y regresó al devastado Japón en 1946.
De su producción destaca la trilogía “Primavera tardía” (1949), “El comienzo del verano” (1951) y “Cuentos de Tokio” (1953), así como “El sabor del té verde con arroz” (1952) y “El sabor del sake” (1962). 54 películas conforman su filmografía, sus temas frecuentes son lo cotidiano, las relaciones familiares y las profundas emociones humanas. Característicos de su estilo son el plano bajo/“altura de perro”, el ritmo lento, la reflexión, el humor sutil y la poesía, y se le asocia con el zen.
Ejerció influencia en Scorsese, Wenders y Anderson, convirtiéndose en autor de culto. Se le distinguió en vida y se le han rendido homenajes póstumos.
Considerado uno de los grandes cineastas japoneses junto a Kurosawa, falleció el 12 de diciembre de 1963.
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