El “ping” de una notificación es una grata interrupción en la jornada. Un momento de pausa merecido por tanta intensa productividad. Así me digo mientras dejo que el celular active Instagram y me muestre el último reel divertido, pero primero, poder dar alguna respuesta o like al mensajito empieza el siguiente video, seguido por otro, por otro y otro, y al rato, cuando logro un respiro de consciencia dentro de la distracción, ya me cuesta recordar que aún tengo que contestar, por lo menos darle un corazoncito de apreciación.
Logro salir del agujero negro y cerrar rápido la aplicación, como si de una caja de Pandora se tratara. ¿Cuánto tiempo paso? Demasiado, y si tuviera que confesarlo, ni siquiera recuerdo todo lo que vi, pero seguro está guardado en alguna parte de mi consciencia, o, más bien inconsciencia. Es como un trance. La más pesimista predicción que los pensadores advierten desde los años 70 se ha cumplido: vivimos en una era donde la información nos ahoga.
La ‘infoxicación’, termino introducido en el 1996 por Alfons Cornella, es la unión de las palabras información e intoxicación y refiere a la sobrecarga de información, particularmente información y contenidos de las webs y redes sociales, que llega a ser tan abrumadora para el usuario que provoca en este una sensación de incapacidad de abarcarla, y por ende una sensación de ansiedad y de estrés.
La información es un recurso sumamente importante, como enuncia el famoso dicho ‘knowledge is power’ (saber es poder), el conocimiento, a veces sinónimo de “inteligencia”, es como una moneda, es útil, fundamental, y, en el pasado, escasa. El conocimiento era sinónimo de cultura, quien tenía mucho conocimiento tenia un cierto estatus, era un intelectual, pues la oportunidad de instruirse no era para todos.
Con Gutemberg comenzó ese movimiento implacable y acelerado de difusión y acceso a la información. Se crearon nuevos géneros. Esto implicó que lo que antes era limitado a la gente nacida en familias privilegiadas, se convirtiera en un alcance para millones de personas. Si antes para ser autor tenías que disponer de recursos y cultura, ahora cualquier persona con una cuenta en twitter puede lanzar cualquier pensamiento en ese gran agujero que es la virtualidad.
Para tener una idea de la cantidad de información que circula en lo virtual: en el 2021 se estimó que la cantidad de información digital alcanzó los 74 Zettabytes, un Zettabyte es 1021 bytes (1,000,000,000,000,000,000,000), donde un byte es un carácter. Esto equivale a un billón de Teras (multiplicado por 74). Una visualización más concreta puede ser, si un Tera fuese un km, un Zetta sería equivalente a 1,300 viajes de ida y vuelta a la luna, que multiplicado por 74 sería 96,200 viajes. Durante el 2020 se posteaban 500,000 nuevos Tweets cada día, eso se traduce en 2 billones al año. En el mismo año Facebook generaba cuatro Petabytes (4,000 Terabytes) de datos al día.
No hay necesidad de explicar las ventajas de la accesibilidad a la información con la que contamos, las oportunidades que nos otorga en términos de conocimiento y de conexión. Lo que se conoce un poco menos son los riesgos y las desventajas. Gracias a numerosos documentos y artículos sabemos un poco más en este aspecto, pero quizás no lo tenemos tan presente.
Describiendo la situación con las palabras de Bo Burnham en su especial de Netflix “Inside”, tenemos en nuestro bolsillo un pequeño portal que nos ofrece una conexión a “un poco de todo, todo el tiempo”. Estamos sometidos a un continuo bombardeo de noticias, y en la mayoría de los casos no son noticias que buscamos, o que decidimos ver.
En este momento lo más visible es la tragedia, el cual es un relato transmitido en directo de la guerra. Es ver continuamente violencia, testimonios desoladores. Información que nos impacta de manera diferente a lo que sería leer una noticia en un periódico. Es todo muy crudo, es abrumador. Y cierras la aplicación y quizás después de unos minutos te olvidas y sigue la vida, pero se empiezan a ver los efectos de una larga exposición.
En algunos es ansiedad, en otros es depresión, entumecimiento, apatía, pérdida de la capacidad de sorprenderse o impactarse, pérdida de percepción de lo normal y de lo anormal. Y otro punto es analizar el tipo de información que “nos aparece”. Según el documental The Social Dilemma el contenido que presenta nuestro home de Facebook o de Instagram está especialmente diseñado para nosotros, dando visibilidad solo a una pequeña porción de realidad, cosa que va, paso a paso, alimentando nuestras opiniones, lo que nos gusta, y de esta manera se refuerzan pensamientos por falta de oposición.
Uno se va poco a poco convenciendo de que el mundo piensa como uno, y esto va polarizando a los usuarios. La única solución visible es salirse, o crear una sana distancia de resguardo. Crear límites y filtros, en cuanto a lo que seguimos y al tiempo que le dedicamos e ir poco a poco hacia una “desinfoxicación” propia.
Referencias: http://docentesinnovadores.perueduca.pe/?get_group_doc=107/1460084864-infoxicacion.pdf, https://www.thesocialdilemma.com/ https://hbr.org/2009/09/death-by-information-overload, https://waterfordtechnologies.com/big-data-interesting-facts/, https://medium.com/@tunikova_k/are-we-consuming-too-much-information-b68f62500089, https://core.ac.uk/download/pdf/211327392.pdf, https://www.forbes.com/sites/alicegwalton/2017/06/30/a-run-down-of-social-medias-effects-on-our-mental-health/?sh=431fe53b2e5a


Un enfoque muy real, aunque triste. Me siento agradecida por haber recibido de la EVD las enseñanzas que me permiten tener la fuerza interior para usar con consciencia las herramientas actuales de comunicación sin caer en la adicción o abuso
Daniela, gracias por este artículo. Me siento plenamente identificada con el principio de lo que escribes, es tal cual como uno entra por una cosa y se pierde scrolleando sobre cosas sin sentido, perdiendo así la noción del tiempo. Me ha pasado de mostrar interés sobre un área en particular y luego me llueven las publicaciones sobre el mismo tema, me termina agobiando hasta el mismísimo hartazgo, luego surge otro tema de mi interés y vuelve a pasar exactamente lo mismo, es una rosca que parece interminable. Solo uno puede cortarla, o mantenerla al margen, y hacer un uso más consciente de las mismas. Hay trabajo por hacer! Gracias, saludos desde Uruguay!
Muy cierto ; excelente artículo
Felicidades! Me encantò la lectura, gracias, èsta si es informaciòn de consciencia.
Aunque breve, se agradece este artículo sobre un tema tan importante y del que muy poco se habla y se profundiza.
Pienso que en los tiempos actuales por un lado, hay una gran inconciencia que se deja arrastrar sin cuestionarse nada de nada; y por otro lado también ha aumentado el nivel de conciencia y de discernimiento para ver el daño que genera el fenómeno tratado en este análisis.
Aprovecho de felicitar a upaninews por el rico material que nos entrega. Gracias.