Iván Petróvich Pávlov, fisiólogo ruso, nació el 26 de septiembre de 1849 en Riazán, Imperio Ruso, hijo de un sacerdote ortodoxo. Pávlov se inició en el camino religioso, pero lo abandonó para estudiar medicina y química en la Academia Médica Imperial de San Petersburgo. Una vez doctorado (1883) amplió su formación en Alemania, profundizando en fisiología cardiovascular y gastrointestinal.
Hasta 1890 investigó sobre la relación entre la fisiología cardiovascular y la presión arterial. Fue profesor en la Academia Médica Imperial (1890-1924) e ingresó en el Instituto de Medicina Experimental donde desarrolló grandes habilidades como cirujano. Perfeccionó técnicas de intervención fisiológica especialmente en el estómago, “pequeño estómago de Pávlov”, ideado para analizar la función secretora. Por este trabajo se consagró como el primer ruso en recibir el Premio Nobel de Fisiología o Medicina (1904).
No obstante, es más conocido por sus experimentos con perros y el condicionamiento clásico, temas introductorios de las carreras de psicología y ciencias de la educación. Observó que los perros salivaban, no solamente al contacto con el alimento, sino cuando lo veían, lo olían y cuando veían a la persona que se lo ofrecía.
En su experimento introdujo un estímulo específico (metrónomo/campana), que hacía sonar antes de alimentar a los perros. Reprodujo esta situación repetidas veces y los perros comenzaron a salivar al escuchar el metrónomo/campana, aún si no se les daba el alimento. Formuló así la “Ley del reflejo condicional”, base del conductismo.
Desarrolló conceptos como el primer y el segundo “sistema de señales”, los fenómenos de “generalización” y “discriminación de estímulos”, e investigó el comportamiento “normal” y “psicopatológico” a partir de inducir la “neurosis experimental” y su reversión.
Nunca tuvo problemas con el régimen comunista, aún expresando libremente su opinión, y fue miembro de diversas academias nacionales y extranjeras.
Falleció el 27 de febrero de 1936 en Leningrado, URSS.

