En una visión intuitiva, la vida es una constante natural de movimiento, sin principio ni fin, transformándose eternamente, solo perceptible como luz, sonido y formas de amor, a través de la consciencia, que vislumbra el proceso y se une en gozo.
En este orden mental de entendimiento, el uno genera una dualidad y logra el milagro del movimiento. Los extremos de esta dualidad en su danza cósmica, cambiarán las posiciones o roles, relevándose en el espacio tiempo.
En un primer estadio, ese rasgo originario, funge naturalmente como un vector, una dirección o dominio, que produce por resonancia, una respuesta, una consciencia igual que, como reflejo al fin, es una imagen en negativo, instalándose así, un equilibrio armónico. Surge entonces, un primer sistema organizado que, por la ley de generación, se multiplica y se reproduce en sub sistemas o fractales, repitiendo en resonancia los cánones originarios.
Un “Reino”, también podría entenderse así, es decir, un sistema armónico o sociedad, que logra existir gracias a las bondades únicas del núcleo que lo origina y lo rige y del que, los cuerpos que giran a su alrededor, dependen, esmerándose en preservar, para asegurar su propia existencia.
Nuestro sistema planetario, es un reino regido por el astro rey, del cual nos originamos y dependemos absolutamente. Desde épocas remotas el hombre ha entendido su poder y le ha adorado. Infinidad de rituales, ceremonias, monumentos, templos y sacerdotes se han erguido en su nombre. Hoy en día, seguimos reverenciándole, pero en cambio de altares, instalamos paneles solares.
Todo el universo es en sí un reino, donde se ejercen minúsculos y mayúsculos reinados. Este planeta, está organizado en reinos naturales o biológicos, y son varios los criterios, actualmente se habla de cinco reinos, incluyendo al hombre en el reino animal. Para otros el humano es en sí, un reino. Todos, sin excepción, súbditos del sol.
¿Se puede atribuir la acción de reinar a cualidades que logran sobresalir o establecerse como la maldad, la anarquía, el caos, la belleza, la armonía, la paz?
Un reinado consta básicamente de dos elementos, los reyes y los súbditos. Es decir, un elemento activo, que es en sí el esplendor, la cúspide o corona áurea y los elementos pasivos circundantes, que de manera natural o impuesta se someten a sus leyes.
El hombre, desde épocas remotas, estableció sus propios reinados, las primeras monarquías, de que se tiene un registro histórico, surgieron alrededor de los 3.000 a.C. en Mesopotamia, Egipto y el Valle del Indo. No hay duda que la ventaja, en manos de un individuo o un grupo de individuos en particular, les facultó del poder de someter a los más débiles a sus designios de forma absoluta, pocas veces benévolas, mayormente no. En las distintas zonas y épocas, los reyes han tomado diversos nombres, Emperador (Jefe de Imperios), Zar (en Rusia), Kaiser (Alemania), Califa, Jeque, Sultán, (Arabia) Rajá (malayo, indio), Tlatoani (nahuatl) etc.
El carácter personal, el carácter vitalicio y el carácter hereditario de un rey, son condiciones que, a la luz de los tiempos modernos y de la actual política y la economía, resultan absolutamente extemporáneas, obsoletas, ineficientes y negativas. Sin embargo, son 43 los estados del mundo que, aunque con distintas formas de ejercerlas, aún mantienen monarquías, que han sembrado en el hombre común, la idea de ser seres superiores, dotados de un linaje de sangre azul, cuyos ancestros se decían representantes divinos.
¿A qué se debe la perpetuidad de estos reyes, a quienes todavía sus súbditos veneran y frente a los cuales se inclinan, pagando tributos e impuestos y llamándolos “su majestad”? A lo largo de la historia, y de forma cíclica, los imperios han caído uno a uno, la mayor parte, en manos de revoluciones que se reorganizan en formas distintas de gobernar, para establecer un nuevo orden, que tarde o temprano, también declinará y así sucesivamente. Estamos asistiendo a cambios tan radicales como los desastres naturales, cambios de toda índole, cambios astronómicos y astrológicos, cambios genéticos, climáticos, geográficos, políticos, culturales, sociales, psicológicos, etc. todos precedidos por profundas crisis que superan toda proyección.
En estos tiempos de transformación mayor, sin precedentes, donde los viejos modelos y esquemas se derrumban, ¿Sobrevivirán las monarquías?
¿Existen otros reinos? ¿Existen reinos Divinos?
Para los budistas, existen cuatro reinos superiores o nobles y seis reinos inferiores o del Samsara. Estos reinos son estados de vida a los que los sentimientos están sujetos y en los cuales se puede nacer. Los hinduistas en general hablan de Reinos Divinos, Planos Superiores o Lokas, acaso ¿Esferas?
“Mi reino no es de este mundo” Juan 18:36.
“En los días de esos reyes, el Dios del Cielo establecerá un reino que nunca será destruido” Daniel 2: 44


Como decía en mi mensaje anterior, Si estamos Acá Sin Serlo !!! De alguna u otra manera estamos inmersos en algún sistema de la matrix…
Saber jugar éste Reality efímero implica al menos No creernos el personaje ni el libreto que nos tocó como actores en éste escenario y sin caer en las garras del Hedonismo y el Narcisismo.
Ser auténticos a nuestro origen es comprometerse a ser Compasivos Solidarios Generosos Tolerantes Honrados y Respetuosos del tiempo de los otros. No somos rescatistas somos acompañantes porque tenemos herramientas para compartir…
Somos Espíritu viviendo una experiencia humana, no somos de acá, estamos acá !!!
Para Aprehender, Aprender, (Amar Tocar Almas y partir sin apegos) Enorme desafío, pero debemos ser inteligentes para poder comprender y aceptar los tropiezos. Los que también son parte del proceso…