Verusska Romero – SKY Venezuela
“Todo el mundo puede salvarse si se salva en soledad. Llegó la hora del heroísmo individual. El banquete en tiempos de peste. Se puede salvar a todo el mundo, si uno se salva a sí mismo. En el sentido espiritual, claro está (…) La grandeza del hombre actual está en la protesta. ¡Gloria a los que en la protesta se inmolan ante la masa necia y muda!” (…)
Andrei Tarkovski en sus diarios “Martirologio”.
Sacrificio tiene una puesta en escena angustiante y reflexiva, con intensos monólogos sobre la existencia. La historia de una persona en constante guerra interna, en soledad y aislamiento. El olvido de lo externo con la pretensión de lograr el desarrollo interno llevando a cuestas el diagnóstico de una enfermedad mental. Una aventura que nada más el personaje principal entendía. Era una firme y profunda búsqueda, en reposo, que no decir ocio; fuera de la lógica material y de productividad social, con profundas dudas acerca de los valores humanos, que como bien sabemos, dan sentido a la existencia de muchas personas.
Esta es una de esas propuestas de la década de los ochenta que consigue impactarte por la composición en parábola como enunciado del eje central sobre el propósito de la vida humana. El director y guionista Andrei Tarkovski, recreó una historia de familia cuyo foco estaba en el padre Alexander, artista, retirado de la actuación, lidiando con un estado de depresión que lo limitaba para hallar las respuestas a sus miedos más profundos. “La humanidad también está en el camino equivocado, un camino peligroso… Qué diferentes serían las cosas si pudiéramos dejar de tener miedo a la muerte”. Una frase sugerente al contexto del rodaje del documental (en territorio soviético) bajo la sombra de un holocausto bélico en una de las etapas cruentas de la Guerra Fría.
Hoy en día Andrei es considerado uno de los más grandes directores de cine ruso del siglo XX. Se le observa y analiza como un revolucionario en su narrativa e impulsor de una estructura de relato sumamente psicológico, en una época complicada para exhibir el arte porque los intelectuales o eran exiliados o fusilados. Su filmografía es de siete películas con marcados rasgos de su propia experiencia, y argumentos orientados hacia la conciencia del individuo y su circunstancia espiritual. Si quieren dar una mirada a los largometrajes tarkorvskianos estos son los títulos: La infancia de Iván (1962), Andréi Rubliov (1966), Solaris (1972), El espejo (1975), Stalker (1979), Nostalgia (1983) y Sacrificio (1986).
Enlace del largometraje:
Fuente consultada:
http://dypav.unvm.edu.ar/wp-content/uploads/2014/04/Aproximaci%C3%B3n-al-cine-de-Andrei-Tarkovski-Lic.-Carlos-M.-Lema-.pdf

