Hay algo que parece perder terreno, espacio físico, interés social, algo que parece no cuadrar con las inconstancias del ser humano, lógicas del olvido, con ese placer que parte de consumir información por canales que lo ofuscan, y tal deslumbramiento, lo hace feliz, de alguna manera, de la peor manera, que es la distracción de redes; y no hay tan siquiera una imagen que represente un despliegue de atención, y por bondad ancestral, no obstante, ese algo permanece muy saludable en la civilización, y definitivamente, no ha perdido terreno, sino que más bien, ha luchado para resguardar parte de la memoria universal, que mora en las grandes bibliotecas de este planeta.
A la vista está la lucha permanente que libramos entre lo virtual y lo presencial. Una batalla que se da también en nuestra voluntad. Este 24 de octubre se celebra el Día Internacional de la Biblioteca, y como todo recurso que eleve nuestra visión del mundo, como suponemos que es la lectura, es importante reconocer el invalorable aporte que dan las bibliotecas a la sociedad, no importa el número de libros, ni los metros cuadrados que abarca el espacio, ya que lo esencial, es que es una puerta abierta al conocimiento, a la cultura, aun cuando lo digital no deja de ser un aliado importante, aunque no determinante.
La destrucción de la biblioteca de Sarajevo, durante la guerra de los Balcanes (1992) sirvió de espoleta para oficializar –bajo la iniciativa la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, con apoyo del Ministerio de la Cultura- el 24 de octubre, y así reconocer la labor de quienes allí trabajan. Este año el lema es: leer, aprender, descubrir. Según datos de Library Map of the World, hay, en la actualidad, 2,6 millones de bibliotecas en el mundo. Aquí exponemos una modesta selección, una ínfima muestra de siete espacios que también resuenan en otras que han sido destruida por la irracionalidad humana, como la siempre citada Biblioteca de Alejandría, o la reinaugurada Husrev-bey, de Sarajevo.
1-Biblioteca Central de Seattle. Washington, USA.

Una obra de arte que condensa también los libros elegidos por cualquier lector. Esta biblioteca no solo deslumbra por su arquitectura, sino que termina siendo un agradable lugar, que brinda la oportunidad de degustar de una buena lectura, en un espacio que conjuga el servicio bibliotecario tradicional, con los nuevos formatos de organización que las tecnologías actuales aportan.
Se encuentra en la ciudad de Seattle, Washington, y es un proyecto que se estableció en el año 1891, sufrió muchas mudanzas para finalmente arraigarse en este hermoso recinto que posee cinco plataformas superpuestas y desplazadas, que están divididas en distintas zonas de diversos usos.
La luz natural es un verdadero espectáculo visual al dejarse colar por las geométricas estructuras, magníficas formas artísticas diseñadas por los arquitectos Bindon y Wright, luego de decidirse a crear la ampliación de lo que en un principio fue la Biblioteca Carnegie. En su proyecto inicial, la Biblioteca Central de Seattle estaría a cargo de Rem Koolhaas y Joshua Prince-Ramus.
2-Biblioteca del Trinity College. Dublín, Irlanda.

Es el recinto que posee la colección más grande de Irlanda, en lo que a libros y manuscritos se refiere. Todas las publicaciones producidas en ese país hacen vida, al menos con un ejemplar, en esta biblioteca. También se suma cada publicación hecha en toda Gran Bretaña.
Es la biblioteca de los derechos de autor o depósito legal de todas las publicaciones. Fue construida entre 1712 y 1732. Hoy cuenta con 8 edificios y un campus de jardines realmente fascinantes. Su mayor atractivo son los libros de la Antigua Biblioteca que conservan la memoria de siglos de historia, aparte de contar con una reliquia, el Libro de Kells, el tesoro nacional de Irlanda, un manuscrito medieval escrito en latín aproximadamente en el año 800 d.C., hecho en pergamino, con antigua caligrafía de pigmentos coloridos.
Aparte de muchos objetos interesantes, allí también se encuentra un arpa muy antigua que es símbolo nacional de Irlanda y una copia de la Proclamación de la República de Irlanda de 1916. Esta biblioteca está ubicada en el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda.
3-Biblioteca de Alejandría. Egipto.

Un espacio construido antiguamente por Alejandro Magno, en la ciudad que llevó su nombre desde ese entonces. En su momento tuvo la más famosa y la más grande biblioteca del mundo, albergando más de 900 mil manuscritos, que luego fueron disminuyendo por sucesivos cambios en el poder, así como invasiones y destrozos, provocados por diversas corrientes sociales y políticas. Fue impulsada por Ptolomeo I y ampliada por su hijo, para luego ser lugar de un famoso incendio del que no se sabe a ciencia cierta su verdadero provocador.
Desde el año 1996, en el mismo lugar, frente al Mar Mediterráneo, se concretó un proyecto coordinado por la UNESCO, que busca resaltar el significado simbólico y cultural tras la épica y antigua Alejandría. En este proyecto arquitectónico participaron calificados arquitectos noruegos que diseñaron una estructura que cuenta no solo con espacios dedicados a adultos y niños, sino también con una gran colección de ejemplares y amplias salas para usuarios con distintas demandas y condiciones.
De este complejo llama mucho la atención la genuina ilustración de la memoria ancestral de la zona: fachadas con bajorrelieves y caligrafías antiguas, la cubierta circular representando al Dios Solar Ra, los cristales que reflejan la luz como un faro, rememorando el faro de Alejandría, el planetario y los museo de ciencias, arqueología y caligrafía.
4-Biblioteca Palafoxiana. Puebla, México.

Fue la biblioteca personal del obispo Palafox y Mendoza, quien la donó con 5 mil ejemplares, para ser consultada por público general interesado en la lectura, aunque en principio quedó a cargo de seminaristas de los colegios tridentinos. Eso la hizo obtener el título de la primera biblioteca pública del continente americano, las otras existentes tenían un acceso limitado.
En 1981, fue nombrada Monumento Histórico de México por su arquitectura enmarcada en el barroco novo hispano, y luego fue agregada al programa Memoria del Mundo, por la UNESCO. Es catalogada como un museo del libro y es un monumento cultural no solo de Puebla, sino de todo México. Cuenta con títulos cuya data se encuentra entre los siglos XV y XIX y otros del siglo XX.
Libros que fueron donados en su momento por Manuel Fernández de Santa Cruz, Francisco Fabián y Fuero. En 1999, parte de su estructura fue afectada por el terremoto de Puebla, lo que requirió un proyecto de restauración, reabriendo en el 2005. Entre sus libros más interesantes se encuentran los incunables, productos tipográficos creados entre los años 1450 y 1500. El más antiguo de esta biblioteca es el de Heródoto, que se imprimió en 1473.
5-Biblioteca Virgilio Barco. Bogotá, Colombia.

Desde su inicio, el proyecto de esta biblioteca estuvo a cargo de uno de los más grandes arquitectos de Colombia, Rogelio Salmona, cuyo concepto de arquitectura se expresa como ese trazo que delinea el espacio. Esta es una de sus obras más emblemáticas. Ubicada en Teusaquillo, un sector en el noreste de Bogotá, es un espacio que fascina la visión, con sus formas abiertamente circulares.
Forma parte de un complejo aún mayor que posee áreas recreativas y de distintos servicios, desde cafeterías, librerías y sala de uso múltiple, hasta espacios para teatro al aire libre, hemeroteca, salas de lectura y auditorios. Incluso en sus alrededores, es realmente fascinante analizar la obra de Salmona en la que no faltan los espejos de agua, como ese toque natural en contraste con la contaminación de la urbe; los taludes naturales que elevan la vista desde cualquier punto del complejo; y la composición paisajística que emula la armonía y el orden.
Esta edificación cuenta con unos 16 mil metros cuadrados, alberga 150 mil libros y forma parte del proyecto llamado Red Capital de Bibliotecas Públicas (BiblioRed), que se inició en 1998. Asimismo, está en la “lista de bienes declarados bien de interés cultural del ámbito nacional” colombiano.
6-Biblioteca Nacional de Brasil. Río de Janeiro.

Su acervo proviene de un legado europeo, tras la invasión a Portugal por parte de los franceses comandados por Napoleón Bonaparte. Su creación data de 1810, cuando Brasil era una colonia portuguesa y fue refugio para la monarquía de ese entonces. Es la biblioteca con la colección más grande de Latinoamérica, posee unos 8 millones de ejemplares, aproximadamente, además de manuscritos, monedas, mapas grabados, entre otros tesoros de la Reina María I, de la corte de Portugal.
En sus inicios, sólo podían visitarla los lectores autorizados por la Corona, pero pronto se revocó esa restricción para pasar a ser una biblioteca pública de libre acceso. Hubo personas que contribuyeron de forma contundente al desarrollo de este proyecto, entre los cuales pueden mencionarse Gregorio José Viegas, Joaquín Damaso, Antonio de Arrábida y Luis Joaquín Dos Santos Marrocos, quienes fueron los responsables de adquirir más de 20 mil libros, manuscritos, material cartográfico y documentos oficiales, la memoria histórica de la nación brasileña. Una de las joyas dentro de su acervo es la colección personal del historiador argentino Pedro Angelis. Este recinto cuenta con un número de diez millones de volúmenes, lo que la hace una de las bibliotecas más grandes de la región.
7-Biblioteca Pública de Stuttgart. Alemania.

Esta biblioteca, ubicada en el mero centro de Stuttgart, es parte de los espacios creados desde conceptos vanguardistas y novedosas técnicas bibliotecológicas. Posee un interesante servicio de Bibliobus que da oportunidad a los habitantes de la ciudad, para que tengan acceso a los distintos materiales de la biblioteca. Dentro de su visión de servicio, esta biblioteca se caracteriza por promover espacios de encuentro y apreciación de la lectura, a través de diversas actividades grupales.
Su diseño arquitectónico es muy impresionante, siendo además foco de fotógrafos y turistas que se maravillan por esa excéntrica figura cúbica que la caracteriza. Posee un extenso acervo bibliográfico, además de miles de películas animadas, espacios para la creación de libros y salas para el estudio del sonido, dentro de lo que se conoce como la biblioteca musical.
En sus inicios, esta biblioteca se conoció como Volksbibliotek, entidad que resguardaba los archivos históricos de la ciudad. Durante la Primera Guerra Mundial, se vio afectada y disminuida en su actividad, hasta que en el 2011 fue establecida nuevamente en Mailander Platz. Dentro de sus colecciones cuenta con obras de autores de los siglos XX y XXI, así como un material importante dentro de la Biblioteca Musical que documenta la vida musical de Stuttgart.
Fuentes:
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/07/31/album/1533036263_013678.html#foto_gal_3
https://viajes.nationalgeographic.com.es/a/10-bibliotecas-mundo-que-no-puedes-perderte_9249/10
https://gutenberg.rocks/las-8-bibliotecas-mas-impresionantes-de-america-latina/


Un importante aporte para el lector, más si es un asiduo visitante de las bibliotecas, el artículo nos lleva por dos temáticas: el continente y el contenido, es decir, nos habla de los acervos bibliográficos y de archivos y colecciones, tanto como de la Arquitecrura en sí, de los espacios, de la belleza que rodea y que guarda otra belleza, los grandes libros de las distintas culturas y de los diferentes tiempos.